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sábado, 26 de mayo de 2012

El corazón en una nuez...



Hola.
¿Estás ahí?
Te escribo a tí, ¿recuerdas? eres mi lector, mi confidente.
Hace mucho que no vengo a escribirte pero hoy, me ha llegado un comentario anónimo que me ha hecho reaccionar.
Sé que hay muchas personas como yo atrapadas a su dolor. A su soledad.
Los días que vivímos están siendo extremadamente duros al márgen de los propios problemas, porque ahora hay que sumar el temor por un futuro incierto, por la penuria económica y por la maldad de los políticos y los banqueros.
El mundo se tambalea. 
El dinero no llega.
No hay trabajo para nadie.
Quiero contarte, que una de mis hijas lleva dos años y medio en el paro y que, dentro de muy poco, la ayuda que le estamos dando, se agotará. ¿Hay mayor maldad en el mundo, que dejar que otros se hundan en la miseria mientras tú y tus compinches salvan a los bancos?
Lo que le faltaba a mi vida... ver cómo mis hijas se sienten perdidas y sin esperanzas.
El dolor de los demás me inhabilita para vivir medianamente en paz. 
SeñorSíSeñor sigue en su tónica.
Creo que no ha vuelto a ver a la compañera con la que me fue infiel pero, ha servido de poco pues, después de haber convivido con su madre todo un año, la convivencia ya no tiene solución. Parecía que lo estábamos superando, que podíamos salir adelante. Incluso, él empezó a compartir cosas suyas conmigo. Cuando tenía que salir a hacer algo, me pedía que le acompañara. Y cuando salía solo, me contaba si se había encontrado con algún amigo, si había visto algo interesante... parecía que empezábamos a entendernos, a querernos de nuevo. Después llegó su madre, la persona más mala que conozco y, todo se volvió a deteriorar. Ella malmetió a mis hijas contra mi. Le contaba a su hijo las cosas de la forma que más daño me pudieran hacer. Le mentía descaradamente. Él se dio cuenta y durante muchos meses, peleó con ella y discutió, diciéndole unas cosas que a mi misma me ponía los vellos de punta. Y no porque la mala vieja no se lo mereciera, sino porque, nunca, lo había visto tan contundente y tan receptivo, incluso intuitivo, para entender lo que la madre perpetraba y manipulaba.
Mis hijas y yo, lo pasámos muy mal, no sólo por todo el daño que nos hizo sino también, porque es una persona tan negativa, tan oscura, egoísta y egocéntrica, que estar en una misma habitación con ella te contaminaba y acababas con la misma mala leche que ella.
Ahora él no se acuerda o no quiere acordarse de todo aquello. Cuando hablan por teléfono se comporta como si fuera la mejor y más cariñosa madre del mundo, a pesar de que él mismo me reconoció en momentos que quizás ya no quiere recordar, que nunca se ha sentido querido por su madre y que sabe, que los problemas que tiene para relacionarse se los ha generado ella. Por supuesto, no ha sentido empatía por las consecuencias que he sufrido y que aún colean. 
He necesitado todo un año para recuperarme medianamente. Aún no estoy bien del todo, pero sí mejor.
Físicamente he empeorado pues, sin estar más gorda, casi no puedo moverme por los dolores de la cadera y de la pierna. Es un círculo vicioso: si adelgazo, se me quitarán casi todos los dolores pero, no adelgazo porque no salgo a andar, ya que me duele mucho. Me lo ha dicho mi doctora. Como bien y la prueba está en que no engordo, pero no es suficiente para adelgazar. Y no es cuestión de estética, ya no, es por la salud.
¿De dónde voy a sacar la fuerza para mover éste cuerpo dolorido?
Ya voy a cumplir cincuenta y seis años. Y lo noto. Incluso intelectualmente. Estoy perdiendo reflejos y capacidades a velocidad de vértigo y es que, también me lo dice mi doctora: todo lo que no sea una vida equilibrada pasa factura.
No sé qué cosas te conté las últimas veces que estuve por aquí. Si me he repetido en alguna, espero que sepas y puedas disculparme.
¿Cómo me siento en este momento?
Pues bien.
Bueno, no negaré que me duele que SeñorSíSeñor no sea comprensivo y agradecido con la paciencia que he tenido con su madre... porque en realidad, no lo piensa así, ya que él piensa que yo siempre puedo aguantar un poquito más, un giro más de la tuerca.
Y tampoco negaré que no me duela, que no agradezca haberle dejado seguir conmigo después de su traición. Porque, cuando pasó un tiempo, llegó a negarme que lo que pasó, pasara. Quiso negar la mayor. Aunque no se lo consentí.
Tengo ayudas, no lo voy a negar así que, estoy bien.
Sóla, dolorida, preocupada, cansada, pero estoy bien.
Ahora puedo convivir con los silencios, porque ya no me molestan. ¿De qué sirven las palabras, cuando las usan más como sanción que como premio? Mejor el silencio, es un compañero más fiel...
Ayer, cuando estaba abriendo y troceando las tres nueces que cada noche le echo al yogurt de soja, una de la nueces al abrirla, me regaló un corazón...

Laia.

viernes, 22 de julio de 2011

Todo un año...


Hola.
Mucho tiempo sin escribir.
Casi un año, lejos de éste rincón secreto...
Los acontecimientos han sido muchos y variados, aunque la mayoría no han sido buenos, ya que no parece posible otra cosa en mi vida...
Debo haber nacido para sufrir, para ser idiota, para no aprender... y mira que pongo empeño en conseguirlo, la verdad.
Cuando operaron a la hermana de SeñorSíSeñor, allá por el mes de septiembre del año pasado, y después varios meses aguantando a su madre, me tuve que rendir ante la situación y, como la hija no quería tener cerca a la madre durante los meses de quimio, me la tuve que volver a traer a mi casa.
Yo sé que la hermana, ante una enfermedad tan grave, se tenía que centrar en ella mísma(ya tiene práctica), para superarlo lo mejor y lo antes posible, pero lo que ellos no saben, es tener la misma consideración conmigo.
El total de tiempo compartido con ella, aguantándola y medio muriéndome, ha sido de: un año entero. Y, después de todo ése tiempo, su hija aún creía que, después de acompañar a la madre a una de sus muchas visitas médicas, me la iba a traer de nuevo... y claro, yo la entiendo, porque tener a un ser tan malo como su madre al lado, no lo quiere nadie... ni siquiera ella, que lleva la herencia en la sangre. Pero, me negué, rotundamente, a que volviera a mi casa y, afortunadamente desde hace dos meses ya no la tengo aquí. Ya no me huele la casa a ella. Ya no me la encuentro por las noches en el pasillo dándome un susto de muerte. Ya no la tengo aquí, inventando historias para ponerme a mal con mis hijas... ya no está aquí, para malmeter entre su hijo y yo. Ya no está aquí, para criticarme y maquinar en mi contra.
No voy a seguir hablando de ella, porque no quiero oscurecer más la noche, sólo diré, a modo de conclusión, que es la persona más mala que conozco.
Una persona mala, es un ser que, a sabiendas de que va a hacer daño, se pasa el día buscando la forma de herir y machacar. Y así es ella. Y así se lo dijo su propio hijo en una discusión que tuvieron, justo la noche antes de dejarla con su hija. Le dijo: "Eres tan mala, que cada vez que abres la boca es para hacer daño"
¡Se lo dijo él!
En fin, le dijo muchas más cosas, todas ellas ciertas. Y yo le advertí a él esa noche, que a casa no volvía. Me contestó, que volvería si hacía falta, a lo que yo respondí: "Pues entonces, será ella o yo" Y él me dijo, tranquilamente, que no lo amenazara. Yo le contesté, que sólo le informaba.
Después se puso a dormir.
A día de hoy, y sólo dos meses después de la liberación de sus asquerosa presencia, SeñorSíSeñor, ya ha olvidado todo lo que pasamos y, poco menos, que la defiende.
Hace unos días me dijo, que tampoco me había hecho tanto la pobre mujer... yo me quedé estupefacta... no me lo esperaba, y pensé: "Claro, como aún respiro..." Aunque, si me hubiera muerto, tampoco hubiera reconocido el motivo, por supuesto...
Bueno, bromas a parte (¿broma?), te diré que me sentía tan mal, que no quería ni levantarme por las mañanas. Cuando abría los ojos, y tomaba conciencia de mi realidad, cuando la oía removerse en la habitación o hablando con el hijo, quería volverme a dormir y no desperar en mil años.
A SeñorSíSeñor le dio un cólico. Y ella ni se enteró, porque en su universo sólo existen ella y sus líos y cotilleos. Pero es que, a las dos semanas de perderla de vista, a mi me dio otro. Se lo he recordado, le he dicho que no olvide lo mal que lo pasamos estando ella aqui, pero me contesta que éso es de la edad que tenemos, que no tiene nada que ver con su madre... y yo creo, que cuando acumulas tantas bilis, tienen que salir para que no revientes.
Lo peor de todo, sinceramente, es que, ella llegó a nuestras vidas cuando estábamos en proceso de superar la infidelidad de SeñorSíSeñor. Cuando ya éramos capaces de hablar, y de hablar con sinceridad y podíamos darnos cariño sin sentirnos agredidos. Yo lo vivía con esperanza, porque me creí de verdad, que la oportunidad que me pidió, la iba a aprovechar y que iba a ser consecuente y coherente. Pero todo ha cambiado. Las secuelas que ha dejado entre nosotros la bruja que lo parió, son insalvables. Y es lógico, porque todo un año sometido a la manipulación de un bicho malo, acaba haciendo mella, aunque no quieras. Y no es que lo justifique, pero lo entiendo. Con una madre así, es difícil ser normal para poder comunicarte.
Aquí estamos, un año más, con la urgencia de playa, familia y barco. Y no entiende que yo no quiera ir. No acepta, que yo no quiera estar con ellos. No considera tan grave lo que me hacen, supone que puedo aguantar aún más. Y por mucho más tiempo.
No sé qué va a pasar. Llevamos dos días discutiendo. Las grietas son cada vez más grandes. Los reproches cada vez más ágrios e inesperados.
Te lo contaré.
Un día vendré, y te lo contaré.

Laia.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Mis vacaciones...

Hola.
Hace unos días ya que volví de las "vacaciones" pero aún no he podido recuperarme...
¿Sabes esa sensación de seguir dentro de un tren antiguo después de mucho tiempo?
Así me siento... sintiendo los golpes de las vías en mis huesos...
Dos meses con mi suegra en casa, dos largos meses. No te puedes imaginar qué significa, cuánto quema, de qué forma te vampiriza... es negativa, es pesimista, es un pájaro de mal agüero. Siempre criticando, siempre quejándose, siempre riéndose de alguien...
Es superior a mis fuerzas.
Sí, ya sé que en éstos casos lo fácil es aconsejar, no escuchar lo que dice. Lo sé, pero es prácticamente imposible. Porque no para nunca, nunca...
Es como un rumor que duele y no cesa jamás.
Los dos meses se acabaron, afortunadamente y, a continuación, mes y medio en su casa.
Ésas han sido mis vacaciones. Con un calor asfixiante, sin poder dormir por las noches.
Allí, en un lugar que podría ser idílico y que algunos que conozco lo llaman "el paraíso", he convivido con SeñorSíSeñor, con su señora madre y con su áspera hermana y su marido. Y, si mal lo he pasado a lo largo de los años a causa de mi suegra, ahora tengo la herencia prolongada en su hija.
Durante mes y medio he sido un ser transparente, invisible... aguantando el intento de manipulación al que me quieren someter. Pero no pueden, y eso genera mucha tensión.
No me hablan, no cuentan conmigo para nada y me entero diez minutos antes de que hay que ir a comprar o a visitar a alguien. Y no sirve quejarme, no sirve pedir que me tengan en cuenta... no sirve, les da igual, siempre estamos en el mismo punto. Siempre.
El relato completo sería interminable y muy aburrido.
Lo resumiré con unas palabras que le dije a SeñorSíSeñor uno de aquellos días insoportables:
"Tiene narices que, a estas alturas de la película y después de más de treinta años, tenga que decir que me trata mejor tu madre que tu hermana. Con todo lo que ha llorado en mis hombros cuando la conocí por el comportamiento de tu madre y ahora ella me hace a mí lo mismo."
Pensaba que, cuando acabara el mes de agosto me vendría a mi casa a olvidar lo pasado y sufrido pero, hete aquí, que me esperaba una sorpresa...
Le han diagnosticado a mi cuñada, cáncer de colon.
Así, tal como suena.
Dentro de unos días le dirán cuándo la operan así que, allí me voy de nuevo en breve. Y, como en octubre estará convaleciente, tendré que quedarme más y más porque, mi suegra (de nuevo ella), que también fue operada de cáncer de mama hace un año, tiene sus revisones y pruebas durante todo ese mes.
No le deseo nada malo a nadie. Pero, me pregunto:
¿Merece la pena aguantar todo esto por un hombre que siempre le tienes que estar recordando que necesitas que te toquen?
Durante todo este tiempo, a pesar de la situación tan desagradable y de la impotencia que sentía, he sido capaz de observar mucho más que de costumbre y analizar ciertas situaciones ajenas a mi persona. Supongo que, el hecho de haber evolucionado interiormente y de sentirme en gran medida al márgen de sus mierdas, me ha ayudado a darme cuenta de que, con la familia que tiene, SeñorSíSeñor no puede ser de otra manera. Bueno, podría si él quisiera pero para quererlo, tendría que reconocer y aceptar una realidad que no está dispuesto a asumir. Su familia es sagrada y punto.
Me siento desfondada, agotada, exhausta... y hay que seguir. ¿O no? Sí, hay que seguir. Por muchos motivos. En realidad, si dejo a un lado el cansancio, no estoy tan mal. Y si lo comparo con años anteriores, estoy estupendamente...
Los recursos que he ido aprendiendo de la mano de Olga, me están ayudando mucho.
Bueno, quería venir a contártelo.

Laia.
P.D. Lo antes que pueda, responderé al comentario que "Otra yo" me dejó en la entrada anterior. He querido hacerlo durante todo este tiempo pero, como sólo disponía del portátil de SeñorSíSeñor, no quería dejar reflejada la dirección de este blog que, como sabes, es secreto.

lunes, 21 de junio de 2010

Descubrimientos...

Quiero decirte, amigo lector, que hace más de un año descubrí que SeñorsíSeñor me estaba engañando. Como se podía esperar él lo negó por activa y por pasiva pero, el caso es que descubrí muchos mensajes en su móvil que demostraban lo contrario y, al fin, pude confirmar que no estaba loca, que su comportamiento era el típico de un hombre infiel.
Cuando se destapó todo y hablamos claro, me pidió una oportunidad para demostrarme que me quería y que con quien quería estar era conmigo. Entre otras cosas. Pero siempre argumentando que, contra todo lo que podía parecer, no había pasado nada físico entre ellos, que todo había sido un juego morboso... pero a mi me sigue doliendo el hecho simple y conciso de que, el engaño, es una traición, aunque sólo haya sido a medias... sobre todo, porque fue con una de sus compañeras de trabajo y con la que hemos ido hasta de viajes por el mundo... hemos comido en mi casa todos juntos, en la suya... hemos ido de conciertos y vivido muchas otras circunstancias que, cuando las recuerdo y me veo como una absoluta mema, ignorante de lo que había detrás de las miraditas y de los secretitos en un rincón de la cocina, etc., me entra una soberbia que me es dificil controlar. Son dos amigas del alma, compañeras de trabajo de más de veinticinco años que siempre van juntas a todo y con todos. Sus maridos también, claro, pero los ningunean así que, ellos no son importantes. Pues bien, yo estaba segura de que me estaba siendo infiel con "la otra"
Fue una sorpresa descubrirlo... ¡qué bien supieron hacerlo! Estaba liado con la morena y tonteaba con la pelirroja. ¡Qué tonta he sido!
Todo está tranquilo, aparentemente. No he vuelto a percibir nada raro. Incluso su comportamiento ha cambiado. Ahora es amable, habla, nos reímos, vamos al cine... y el año pasado accedí a volver a pasar las vacaciones con él y, tengo que decir, que me lo pasé muy bien. Estuvo pendiente de mi, salimos a cenar, a comer, de fiestas por los pueblos de los alrededores, a pescar... nos reíamos, charlábamos.
El verano está a la vuelta de la esquina, aunque aún no hace calor. Pero este año tengo dudas y miedos, porque no sé si podré aguantar a su familia tanto tiempo... llevo un mes con su madre en mi casa y pensar que aún me queda el mes de julio y agosto con ella en su propia casa, me tiene muy nerviosa.
Ya te contaré.
Laia.

viernes, 25 de julio de 2008

Un buen día...

El vicio de escribir me ha traído hasta aquí... las manos vienen solas y los pensamientos se alegran... me encantaría tener un despacho aunque fuera chiquito con una mesa lustrada y lustrosa y una bonita escribanía... ¿ya te he hablado sobre ésto? Puede ser. Pero no me importa repetirlo... me gustaría no escribir en el cuarto de la tele, de la plancha, de los líos y de los enredos... un sitio que solo fuera para mi y para aquellos que yo invitara... donde poner flores en los rincones y amuletos colgando del techo... un sitio de color verde y de color granate, con azul marino y marrones... una burbujita libre de malos rollos y llena de sonrisas y entusiasmo. Un rincón que oliera a incienso, a rosas y con un sillón de orejas que me invitara a la siesta. Donde pudiera juntar y ordenar todos mis libros, que son muchos, para ejercer de bibliotecaria...
Pues sí, aquí estoy, para decirte que he pasado un día maravilloso junto a mi hija.
Te voy a decir un secretillo: le he dado la dirección de este blog para que entre cuando quiera.
No sé qué pensará cuando lo haga pero, ya me siento fuerte y, como lo que he contado aquí, al fin y al cabo, ellas lo han vivido de alguna manera, pues me he decidido a hacerlo.
Supongo que, a no tardar mucho, se la daré también a mi otra hija...
Laia.

lunes, 16 de junio de 2008

Mis palabras son calmas y no tiembla mi voz...

Mis palabras son calmas... emotivas... mis palabras salen del corazón... lo consigo con PAZ y sosiego, con calma y equilibrio... El horizonte se mantiene ante mis ojos con la serena actitud del que se siente seguro. Mi voz no tiembla ni se irritan mis cuerdas vocales. Mi mirada no busca aquello que no tiene y mi cabeza se mantiene lúcida. Mi cuerpo sigue gordo y mis pies siguen hinchados. Mis manos se están arrugando y en mi cuello avanzan las marcas del tiempo. También sigo fumando. Y acostandome muy tarde.
Te voy a confesar otro de mis secretos: no aguanto a SeñorSíSeñor. No lo soporto la mayor parte del día. No es que ya no esté enamorada de él, es que no me gusta nada de lo que veo. A veces, como por ejemplo la semana pasada que tuvimos que hacer un viaje imprevisto a su casa y, como no me dio tiempo a prepararme, casi pierdo los nervios, casi le hubiera estampado un guantazo en los morros... ya sé, ya sé, no soy partidaria de la violencia pero... por un rato pensé que no podría controlarme. Porque no quiero ir a su casa, a su pueblo, a ver a su madre, a su hermana... no quiero que la humedad del lugar me pringue la piel, que el calor me agobie... no quiero... pero sobre todo no quiero, porque él es como es... porque no es capaz de ser amable conmigo bajo ninguna condición.
No quiero el milagro de su conversión, tampoco lo espero. Además, sé que es imposible. Pero, un poco de amabilidad, por favor...
Laia.

jueves, 5 de junio de 2008

Un bebé entre mis brazos...

Te voy a contar otro secreto... uno tierno, amable y emotivo... te voy a contar que quiero un nieto... ya sé que no es el momento, ya sé que mis hijas tienen otras cosas en las que pensar pero, siento dentro de mi una necesidad grande de tener un bebé en mis brazos, un hijo de mi hija. Un ser que me lleve hacia el futuro y que lo llene de deditos y mofletes, de pañales, colonias suaves y muslos regordetes. Y quiero, que sea una niña, una bebita con la que reflejar todo lo que quiero dar. Sin prejuicios y sin arrastrar el pasado de malentendidos y rencillas.
Laia.

martes, 3 de junio de 2008

Esperando milagros...

Quiero reconocerte esta noche, que estoy esperando un milagro, un acto de magia, un acontecimiento inesperado... delante del espejo, viendo el reflejo de mi cambio, de mi evolución hacia la curación, ahí estoy, sentada y esperando...
La decisión está tomada: mi fe en el mañana y en mi misma si hace falta, me tiene esperando una visión clarividente, una pista...
Quiero dejarte otro secreto: ya no soy la misma. Aunque seguiré sonriendo y viviendo como si todo estuviera en el mismo sitio.
Estoy lista.
Ya voy viviendo.
Gracias por estar ahí.
Laia.

viernes, 30 de mayo de 2008

Estoy bien...

Esta foto es una metáfora de mi vida en este momento... ¡Qué bonito! Se abre ante mí, un camino que se va ensanchando según voy descubriendo y viviendo el día a día. Me siento bien. El dolor, ya no me hace heridas y la tristeza, me acompaña sin hacerme daño. Me gusta darme cuenta de lo que está pasando y trato de retenerlo entre las manos para no olvidar. Y, saber que ya puedo identificar por qué pasan la mayoría de las cosas, me apacigua y me reconcilia con el mundo.
No me quedan tres días y medio, no me quedan sólo palabras escondidas, no me quedan sólo y únicamente los reflejos de aquello que fui porque, me he dado cuenta, de que me queda toda una vida llena de sorpresas por vivir. Estoy bien.
Un secreto: sé que no le necesito. ¡Por fín!
Laia.

viernes, 11 de abril de 2008

Es de día, pero vengo a dejar mi secretillo...

Estoy empezando a fumar de nuevo... y yo que pensaba que ya lo había dejado atrás definitivamente... no es que haya comprado tabaco ni nada de eso pero, le pido a mis hijas, le pido a las amigas... y anoche, estuve a punto de pedirle un cigarrillo a un chaval que sólo conozco de vista...
Es de día, pero vengo a dejar mi secreto.
SeñorSíSeñor se va a comer con sus ex- compañeros de trabajo y me quedo, por segundo día consecutivo, sóla y liberada... ufffffffff
¡Qué descanso!
Laia.

sábado, 29 de marzo de 2008

Un secreto... uno más... y éste, es de los importantes...

Vengo a dejarte otro socreto... en voz baja, despacito y muy tranquila... vengo a susurrarte lo que no puedo decir a plena luz del sol, cuando la gente libre abre la boca para sonreir y disfrutar... vengo a contarte que ya sé por qué estoy gorda, ya lo he descubierto, ya puedo trabajar para evitarlo... ya puedo descansar y relajarme... ya puedo empezar a subir las escaleras de la solución, ya veo la senda, el camino, el trayecto hacia la liberación...
Laia.

jueves, 14 de febrero de 2008

Yo fui uno de ellos...

Mi pasado más alejado... mi esperanza de PAZ...
Mi camino de vuelta, mi reencuentro...
Creo en la reencarnación.
Yo fui uno de ellos.
Laia.

sábado, 19 de enero de 2008

Sentimiento de culpa...

En el fondo no quiero irme... me siento tan bien en este rinconcito secreto...
Solo lo conocen unas pocas personas... apenas cuatro o cinco... como mucho seis...
Es el lugar donde vengo a contar secretitos.
Y voy a dejar otro...
No soy tan buena como la gente cree... de lo contrario, no me estarían pasando estas cosas...
Voy a mimarme un poquito:
Laia

martes, 15 de enero de 2008

Un secreto más... (233)

Si, vengo con otro secreto... y es que, no sé si voy a poder con esta depresión... y tampoco sé si es la misma que se ha alargado más de lo que pensaba o bien, es otra, más horrenda que las anteriores... porque en esta, es este momento, estoy a punto de tirar la toalla... ya no puedo más... ni siquiera las cosas que más me gustan me ayudan a sentirme mejor... y es que, no tengo a mi lado a nadie que se preocupe por mi... no tengo a nadier que se esfuerce por ser amable, por darme cariño, por hablarme con dulzura o ternura... no puedo más... no puedo, te lo aseguro, no puedo más... todo anda mal, todo funciona mal, todo esta mal... No puedo adelgazar, no puedo casi moverme por los dolores de lumbago, de los abductores (supongo), de las piernas... todo se reúne en el mismo punto para fastidiarme la vida y mientras, SeñorSíSeñor, tan ufano y tan campante... Si, ya sé que a cada cerdo le llega su san Martín (¿se dice así?) pero, la que está ahora sentada delante de este teclado a las tres de la mañana quejándose del dolor y sin ganas de irse a la cama a pesar del sueño y del cansancio, soy yo... Hoy me he encontrado con un blog especial... es un hombre de Granada que, por motivos familiares, ha pasado por una situación de enfermedad como la mia... en cuanto tenga un poco de ánimos, pasaré a saludarle. Mi querida Olga (mi psicóloga), me dio tareas que hacer a lo largo de esta semana. No sé si las estoy haciendo pero, ¡madre mia la de vueltas que le doy al coco! Tengo que encontrar lo que me lleva a comer de esta forma insaciable, enfermiza y asquerosa... tengo que descubrir por qué me siento tan culpable de algo y qué es eso tan malo que me lleva a hacerme daño, a jugar con mi salud, a poner en peligro mi vida en todos los sentidos...
No he olvidado la entrada anterior, ya sé que he hecho alarde de fuerza, de tesón y de firmeza para salir adelante y he puesto en guardia si acaso me oyeron, a todos mis enemigos pero... estoy tan cansada... me duele tanto el alma... y los pies... y las rodillas... me sale tanto humo de la cabeza de tanto pensar... es que no puedo más...
La misma vida me impone la soledad. La misma vida, día a día, me obliga a estar sola y a callar. Y ya no me importa, en serio, porque estoy muy cansada...

http://youtube.com/watch?v=vXGaNdLjYE8&mode=related&search=

Laia.

martes, 8 de enero de 2008

Un secreto os vengo a decir...



Que tiemblen mis enemigos, porque estoy al acecho...









Que tiemblen mis enemigos... ¡estoy observando!







Que tiemblen aquellos que no me respetan... ¡voy a por ellos!






Un secreto os vengo a decir:

Retomo mi vida... que tiemblen los necios... la fuerza de mi indiferencia los aplastará hasta que se olviden de mi...
Laia.

jueves, 18 de octubre de 2007

Enfriando el corazón... primera, del resto de mis noches... (167)

No me quiero ir y vuelvo una vez más porque necesito consuelo... pero puedo con ello, en serio... incluso cuando pienso que, cuando estoy delante de "ella", "ella" sabe más de mi vida que yo misma. Que recibe sus caricias y sus palabras de atención y dedicación.
No estoy bien pero lo estaré.
No sufráis por mi porque soy muy fuerte.
Ahora sí, me voy a la cama, a dormir junto a él. A respirar junto a él. A soñar a su lado.
A enfriar mi corazón en ese colchón compartido.
Todo esto, es un secreto. Ahora sí se, que nunca me divorciaré.
Laia.

Ahora me toca a mi...

Tengo que sobreponerme a todo esto. Ya le puedo dar respuesta a mis preguntas, ahora se entiende todo. Ya no voy a cerrar más los ojos. Ya no voy a fantasear más con el romántico sentimiento de amar a alguien... un día le amé, sí. Hoy, no le reconozco. Lleva años haciendo lo que quiere. Y ahora, me toca a mi.
Juro, ante tí que me estás leyendo, que a partir de este momento empiezo a liberarme de las ataduras y doy comienzo a la campaña más pragmática que puedas imaginarte. Eso sí, tengo que aprender a controlarme para dejar salir la frialdad de la inteligencia controlada y canalizada.
Laia.

miércoles, 17 de octubre de 2007

Uno no muere cuando el corazón deja de latir...


Me duele mucho. Me duele todo. Me duele demasiado. Me duele hasta romper el alma. Me duele el alma. Hoy tengo más secretos y son duros y fríos. Los secretos que te traigo hoy, amig@, no son nuevos en el mundo y en su historia. Pero jamás pensé que los tendría que sufrir en mi propia piel. ¿Cómo podía imaginarlo si los ideales habían dado vida a un amor compartido?
Ya no tiene sentido casi nada de lo que existe. Tengo que cambiar, ahora sí, todo lo que me rodea. Porque todo es mentira. Todo es malo y es hipocresía. No lo he descubierto hoy, ya lo sabía. Pero no me había dado cuenta. No puedo respirar y no puedo hablar, ni sonreir, ni olvidar... pero sí puedo comer...
El señor mayor con el que vivo, tiene una amante. ¿Y cómo lo sé? Pues es muy sencillo: porque todo lo que hace y lo que no hace, todo lo que dice y no dice, todas las reacciones a la defensiva enfadándose antes de que se le enfaden, todas las tonterías con estos y aquellos haciéndose el duro el gracioso... todo esto y mucho más, son los síntomas que un hombre tiene cuadno engaña a su mujer... y él, los tiene todos. Hasta ahora, lo he querido obviar, ocultar, camuflar, olvidar... pero hoy, por una serie de cosas que han pasado, ya no puedo seguir haciéndolo. Y lo peor de todo es que, sé quien es. Y no sólo la conozco, es que además, hacemos viajes juntos. Ella con su marido y yo con el mio.
Álava muy bonita. Y sus iglesias y santuarios también. Cuando entré en la Basílica de Aránzazu, me impactó tanto, que no quería salir. Y además, he podido ver claramente que, SeñorSíSeñor, sigue siendo un mierda tan grande, como su propia mierda.
Laia.

viernes, 12 de octubre de 2007

Hoy vengo a por un abrazo... (157)

Sí, hoy vengo a que me dés un abrazo, amig@.
Necesito sentir que la piel de otro ser humano se roza con la mía... necesito notar que alguien quiere, le apetece, le gratifica, le gusta hacerme sentir querida, atendida, escuchada, mirada, observada, deseada de alguna manera... quiero, necesito, reclamo que alguien sienta interés por ser amable conmigo... reclamo, sí, lo reclamo...
¿Hemos llegado ya al final? ¿Aún queda mucho más?
¿Hasta cuando voy a seguir así, sin un mimo, sin una atención...
Te voy a contar otro secreto, verás... SeñorSíSeñor es un kk... ¿se puede decir así sin llegar al mal gusto? ¿Queda repipi? Bueno, en todo caso, es un kk... y no se morirá pudiendo decir que haya sido un buen hombre, un buen marido, un buen padre... sólo ha luchado por ser buen hijo y por extensión buen hermano y, por supuesto, buen amigo... eso es algo que valora mucho y de lo que se siente muy orgulloso aunque no dice nada, claro, pues ya sabes que SeñorSíSeñor no habla nunca... pero, se comporta como si mitificara, idializara las cosas de su juventud es decir, sus ideas de lealtad y sus conceptos de justicia y gratitud, los que utiliza hoy en día de una forma absurda... ya que es evidente cada minuto de mi vida que, en realidad, sus criterios desproporcionados y descabalados en la realidad actual me hacen sufrir, me hieren, me machacan... él no es consciente de que esos conceptos son preciosos, por eso son ideales que mueven el mundo pero, las personas cambiamos y debemos adaptarnos a las nuevas situaciones para acomodar, para canalizar aquello que hemos de compartir con otros, ¡y ni te cuento! si se trata de tu pareja... entonces, el compromiso y la responsabilidad aún es mayor...
Bueno, después del abrazo, me voy a pisar los adoquines mágicos de la historia por las calles de Vitoria... dentro de un ratito, muy temprano, saldrémos de casa dirección al lugar donde nos espera el autocar... ¿qué trago me estará esperando? ¡Uy! Cada vez me dá más miedo... al final acabaré no viajando, ya verás... ¡pero no! No voy a derrotarme ahora, a quince días del viaje a Jordania...¿no? Pero de eso ya hablarémos...
Laia.

sábado, 25 de agosto de 2007

Asisto, aterrada, a la muerte de todo lo que conozco...

Estoy muriendo muy adentro...
Asisto, aterrada, a mi muerte...
Observo este punto de inflexión, desesperada...
Me agarro al leve suspiro que el Universo me envía para no ahogarme dentro de este momento único e irrepetible...
Llevo varios días llena de nostalgia, como si mi mente hubiera querido prepararme para la pérdida, para el vacío, para la muerte y para el duelo...
El pánico me hace gritar, alterada y sola, abandonada y humillada, manipulada, olvidada y ridícula...
¡Qué dolor!
¡Qué soledad!
¡Qué triste realidad!
No hay palabras para desdribir el desgarro de la verdad.
Estoy viviendo mi muerte.
Estoy viviendo la muerte.
La muerte de todo lo que conozco, aprecio y necesito.
La muerte de la esperanza y de las ilusiones.
La muerte del futuro.
Antes de nacer, vive muerto entre mis manos...
Ha llegado el momento que tanto he querido evitar durante años.
Ha llegado el instante fugaz a partir del cual, he de vivir ajena al dolor y al abandono...
Ha llegado el minuto ineludible en el que tengo que "decidir" dejarlo todo atrás... ese segundo atroz en el que me tengo que autoconvencer de la necesidad de olvidarte, de arrancar tus raíces de mí, de romper tu influencia, de arrebatar de tus manos las armas con las que me haces daño...
Mientras tú, vives al márgen de mi realidad, aprovechando la libertad que te facilito y disfrutando de tu soltería...
Nunca podrás ser un señor, tan sólo eres un ser mediocre.
Querido lector, te voy a confesar otro secreto:
A SeñorSíSeñor sólo le interesa su familia y no me refiero a su mujer y sus hijas...
Laia.