¿Oyes el sonido profundo de la propia vida?
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sábado, 2 de junio de 2012
Lo podemos llamar soledad...
Hay cosas que me llevan directamente a la infancia.
Por ejemplo, ésas botellas recicladas y limpias, transparentes.
Llenas de flores delante de una ventana.
Las tormentas también.
Un camino escondido, se perfila desde lo más profundo de mi mente y guia mis pasos hasta verme con coletas. O con trencitas, que era lo que a mi realmente me gustaba.
El olvido de las pequeñas cosas, hace que, aquello que tiene un significado para tí y sólo para tí, deje de existir... o quizás no se pierdan del todo y sigan estando ahí, a la espera de que vuelvas a pensar en ellas...
Yo me agarro con fuerza a aquella niña pequeñita con grandes ojos verdes, que llevaba siempre los calcetines largos arrollados a los tobillos y que, unos caracolillos rebeldes, rubios y ensortijados, adornaban su carita siempre asombrada...
¿Qué será de aquellas margaritas que aún recojo al borde de la carretera mientras paseo con mi abuelo?
¿Qué pasará con aquellos montoncitos de arena que preparé un día, para que las hormigas al volver se encontraran su casa hecha?
¿Qué será de aquél sol al caer la tarde que un día me acompañó y me dio calor mientras veía cómo se llevaban a mi madre al hospital? ¿Me esperará el brillo dorado de aquél sol de otoño en algún rincón del camino de vuelta a la Madre Tierra? ¿Sabrá el sol que ya sólo lo recuerdo yo?
¿Qué hará aquél espantapájaros que me asustaba, el día que ya no lo recuerde? ¿Se irá a los sueños de otras niñas para poder asustarlas?
Los días de nuestra vida están llenos de pequeñas cosas que le dan sentido a lo que hoy sientes y piensas, a lo que eres y esperas pero, de repente, pasados los años, te das cuenta de que a nadie le importa un bledo.
A éso lo podemas llamar, soledad...
Laia.
viernes, 1 de junio de 2012
Estoy muy preocupada...
Empiezo a acostumbrarme otra vez a escribirte por las noches.
Estoy recuperando las ganas de contarte las cosas que pasan en mis días.
Empezaré diciendo que estoy muy preocupada con mis hijas. Sobre todo, con la mayor. Lleva más de dos años y medio en paro y no encuentra trabajo ni para limpiar...
Después de muchos años emancipada, con su carrera, cuidándose y llevando su vida y su casa adelante, tendrá que volver a vivir con nosotros. Porque estamos llegando al límite de la ayuda que podemos darle. Ya no hay más. Lo que habíamos ahorrado para una jubilación más o menos tranquila, se ha acabado. Tendrá que dejar sus cosas en un guardamuebles y, si es muy caro, las tendrá que vender.Y será un drama. Porque, todos nos hemos acostumbrado ya a vivir solos y, tener que negociar a éstas alturas, la cadena de televisión que poner, será duro... por decirlo de una forma amable. Pero el problema fundamental y el que más me preocupa es, lo mal que se sentirá ella cuando tenga que volver. Se sentirá hundida, derrotada, frustrada... a sus treinta y cuatro años.
Los jóvenes hoy, a causa de la estafa mundial que nos han hecho, se han quedado sin futuro.
En realidad, todos nos hemos quedado sin esperanzas, sin soluciones, sin oxígeno. Y mientras, los causantes de la estafa mundial, se han ido y se están yendo de rositas... mejor dicho: se les premia con millones de euros o dólares por una gestión nefasta...
Estamos viviendo momentos cruciales que marcarán un nuevo ritmo en la Historia de la Humanidad.
No hay soberanía en los países. Todos vivímos sometidos a los mercados y, los mercados, no entienden de personas. Sólo de dinero y poder.
Somos muchos en el mundo y, para servirles de mano de obra a los poderosos y ricachones, sobramos más de la mitad.
Hemos dejado que, todo el sufrimiento, toda la sangre y las vidas de aquellos que lucharon por un mundo mejor, se vaya a la mierda. No hemos sabido cuidar la herencia que nos dejaron nuestros antepasados. No hemos valorado en su justa medida el dolor que había detrás de los avances sociales que hoy, con la excusa de una estafa que llaman crisis, nos están quitando con todo el descaro, con toda la prepotencia y el abuso de poder con que los fascistas lo hicieron ayer y lo siguen hacien hoy. Y claro, para redondear bien la actuación, si te quejas, te parten la cara, te dan con una bala de goma, te meten en prisión preventiva o, todo a la vez... sin olvidar que están cambiando las leyes para que la gente no se pueda ni reunir en la calle...
Nos hemos quedado sin el sol... la luz del sol se ha apagado...
Laia.
sábado, 26 de mayo de 2012
El corazón en una nuez...
Hola.
¿Estás ahí?
Te escribo a tí, ¿recuerdas? eres mi lector, mi confidente.
Hace mucho que no vengo a escribirte pero hoy, me ha llegado un comentario anónimo que me ha hecho reaccionar.
Sé que hay muchas personas como yo atrapadas a su dolor. A su soledad.
Sé que hay muchas personas como yo atrapadas a su dolor. A su soledad.
Los
días que vivímos están siendo extremadamente duros al márgen de los
propios problemas, porque ahora hay que sumar el temor por un futuro
incierto, por la penuria económica y por la maldad de los políticos y
los banqueros.
El mundo se tambalea.
El dinero no llega.
No hay trabajo para nadie.
Quiero
contarte, que una de mis hijas lleva dos años y medio en el paro y que,
dentro de muy poco, la ayuda que le estamos dando, se agotará. ¿Hay
mayor maldad en el mundo, que dejar que otros se hundan en la miseria
mientras tú y tus compinches salvan a los bancos?
Lo que le faltaba a mi vida... ver cómo mis hijas se sienten perdidas y sin esperanzas.
El dolor de los demás me inhabilita para vivir medianamente en paz.
SeñorSíSeñor sigue en su tónica.
Creo
que no ha vuelto a ver a la compañera con la que me fue infiel pero, ha
servido de poco pues, después de haber convivido con su madre todo un
año, la convivencia ya no tiene solución. Parecía que lo estábamos
superando, que podíamos salir adelante. Incluso, él empezó a compartir
cosas suyas conmigo. Cuando tenía que salir a hacer algo, me pedía que
le acompañara. Y cuando salía solo, me contaba si se había encontrado
con algún amigo, si había visto algo interesante... parecía que
empezábamos a entendernos, a querernos de nuevo. Después llegó su madre,
la persona más mala que conozco y, todo se volvió a deteriorar. Ella
malmetió a mis hijas contra mi. Le contaba a su hijo las cosas de la
forma que más daño me pudieran hacer. Le mentía descaradamente. Él se
dio cuenta y durante muchos meses, peleó con ella y discutió, diciéndole
unas cosas que a mi misma me ponía los vellos de punta. Y no porque la
mala vieja no se lo mereciera, sino porque, nunca, lo había visto tan
contundente y tan receptivo, incluso intuitivo, para entender lo que la
madre perpetraba y manipulaba.
Mis
hijas y yo, lo pasámos muy mal, no sólo por todo el daño que nos hizo
sino también, porque es una persona tan negativa, tan oscura, egoísta y
egocéntrica, que estar en una misma habitación con ella te contaminaba y
acababas con la misma mala leche que ella.
Ahora él no se acuerda o no quiere acordarse de todo aquello. Cuando hablan por teléfono se comporta como si fuera la mejor y más cariñosa madre del mundo, a pesar de que él mismo me reconoció en momentos que quizás ya no quiere recordar, que nunca se ha sentido querido por su madre y que sabe, que los problemas que tiene para relacionarse se los ha generado ella. Por supuesto, no ha sentido empatía por las consecuencias que he sufrido y que aún colean.
He necesitado todo un año para recuperarme medianamente. Aún no estoy bien del todo, pero sí mejor.
Físicamente
he empeorado pues, sin estar más gorda, casi no puedo moverme por los
dolores de la cadera y de la pierna. Es un círculo vicioso: si adelgazo,
se me quitarán casi todos los dolores pero, no adelgazo porque no salgo
a andar, ya que me duele mucho. Me lo ha dicho mi doctora. Como bien y
la prueba está en que no engordo, pero no es suficiente para adelgazar. Y
no es cuestión de estética, ya no, es por la salud.
¿De dónde voy a sacar la fuerza para mover éste cuerpo dolorido?
Ya voy a cumplir cincuenta y seis años. Y lo noto. Incluso intelectualmente. Estoy perdiendo reflejos y capacidades a velocidad de vértigo y es que, también me lo dice mi doctora: todo lo que no sea una vida equilibrada pasa factura.
Ya voy a cumplir cincuenta y seis años. Y lo noto. Incluso intelectualmente. Estoy perdiendo reflejos y capacidades a velocidad de vértigo y es que, también me lo dice mi doctora: todo lo que no sea una vida equilibrada pasa factura.
No sé
qué cosas te conté las últimas veces que estuve por aquí. Si me he
repetido en alguna, espero que sepas y puedas disculparme.
¿Cómo me siento en este momento?
Pues bien.
Bueno, no negaré que me duele que SeñorSíSeñor no sea comprensivo y agradecido con la paciencia que he tenido con su madre... porque en realidad, no lo piensa así, ya que él piensa que yo siempre puedo aguantar un poquito más, un giro más de la tuerca.
Y tampoco negaré que no me duela, que no agradezca haberle dejado seguir conmigo después de su traición. Porque, cuando pasó un tiempo, llegó a negarme que lo que pasó, pasara. Quiso negar la mayor. Aunque no se lo consentí.
Y tampoco negaré que no me duela, que no agradezca haberle dejado seguir conmigo después de su traición. Porque, cuando pasó un tiempo, llegó a negarme que lo que pasó, pasara. Quiso negar la mayor. Aunque no se lo consentí.
Tengo ayudas, no lo voy a negar así que, estoy bien.
Sóla, dolorida, preocupada, cansada, pero estoy bien.
Ahora
puedo convivir con los silencios, porque ya no me molestan. ¿De qué
sirven las palabras, cuando las usan más como sanción que como premio? Mejor
el silencio, es un compañero más fiel...
Ayer,
cuando estaba abriendo y troceando las tres nueces que cada noche le
echo al yogurt de soja, una de la nueces al abrirla, me regaló un
corazón...
viernes, 22 de julio de 2011
Una noche más...

Noche oscura de verano otoñal...
Frío en las calles, en las plazas, en el interior de las casas silenciosas.
Frío sin escarcha dentro del alma.
Ojos marchitos.
Labios estrechos, cerrados, cansados, de tanto pedir, de tanto hablar...
Cumbres conquistadas para caer después, en un golpe certero de traición.
Sentimientos anestesiados por el dolor.
Búsquedas postergadas... en beneficio de silencios compartidos.
Esperanzas que se niegan a morir desahuciadas.
Conclusiones que no llegan a buen fin.
Recursos agotados.
Oscura noche.
Calle oscura, donde sólo brilla tenuemente una débil farola, a lo lejos... medio disipada y cansina... aburrida de luchar contra las tinieblas de un corazón solitario.
Breves risas han surcado el camino.
Escuetas palabras han dado fuerza a los días, para difuminarse como el humo de un cigarrillo encendido, que se agota sólo, reposando en el más bonitos de los ceniceros.
Nubes matando luz, asolando alegrías.
Oscuridad.
Silencio.
Dolor.
Aceptación.
Humildad.
La explosión de vida que no llega.
Obcecación.
Noche oscura, una vez más, que vengo a compartirla...
Laia.
Frío en las calles, en las plazas, en el interior de las casas silenciosas.
Frío sin escarcha dentro del alma.
Ojos marchitos.
Labios estrechos, cerrados, cansados, de tanto pedir, de tanto hablar...
Cumbres conquistadas para caer después, en un golpe certero de traición.
Sentimientos anestesiados por el dolor.
Búsquedas postergadas... en beneficio de silencios compartidos.
Esperanzas que se niegan a morir desahuciadas.
Conclusiones que no llegan a buen fin.
Recursos agotados.
Oscura noche.
Calle oscura, donde sólo brilla tenuemente una débil farola, a lo lejos... medio disipada y cansina... aburrida de luchar contra las tinieblas de un corazón solitario.
Breves risas han surcado el camino.
Escuetas palabras han dado fuerza a los días, para difuminarse como el humo de un cigarrillo encendido, que se agota sólo, reposando en el más bonitos de los ceniceros.
Nubes matando luz, asolando alegrías.
Oscuridad.
Silencio.
Dolor.
Aceptación.
Humildad.
La explosión de vida que no llega.
Obcecación.
Noche oscura, una vez más, que vengo a compartirla...
Laia.
sábado, 4 de septiembre de 2010
Mis vacaciones...
Hace unos días ya que volví de las "vacaciones" pero aún no he podido recuperarme...
¿Sabes esa sensación de seguir dentro de un tren antiguo después de mucho tiempo?
Así me siento... sintiendo los golpes de las vías en mis huesos...
Dos meses con mi suegra en casa, dos largos meses. No te puedes imaginar qué significa, cuánto quema, de qué forma te vampiriza... es negativa, es pesimista, es un pájaro de mal agüero. Siempre criticando, siempre quejándose, siempre riéndose de alguien...
Es superior a mis fuerzas.
Sí, ya sé que en éstos casos lo fácil es aconsejar, no escuchar lo que dice. Lo sé, pero es prácticamente imposible. Porque no para nunca, nunca...
Es como un rumor que duele y no cesa jamás.
Los dos meses se acabaron, afortunadamente y, a continuación, mes y medio en su casa.
Ésas han sido mis vacaciones. Con un calor asfixiante, sin poder dormir por las noches.
Allí, en un lugar que podría ser idílico y que algunos que conozco lo llaman "el paraíso", he convivido con SeñorSíSeñor, con su señora madre y con su áspera hermana y su marido. Y, si mal lo he pasado a lo largo de los años a causa de mi suegra, ahora tengo la herencia prolongada en su hija.
Durante mes y medio he sido un ser transparente, invisible... aguantando el intento de manipulación al que me quieren someter. Pero no pueden, y eso genera mucha tensión.
No me hablan, no cuentan conmigo para nada y me entero diez minutos antes de que hay que ir a comprar o a visitar a alguien. Y no sirve quejarme, no sirve pedir que me tengan en cuenta... no sirve, les da igual, siempre estamos en el mismo punto. Siempre.
No me hablan, no cuentan conmigo para nada y me entero diez minutos antes de que hay que ir a comprar o a visitar a alguien. Y no sirve quejarme, no sirve pedir que me tengan en cuenta... no sirve, les da igual, siempre estamos en el mismo punto. Siempre.
El relato completo sería interminable y muy aburrido.
Lo resumiré con unas palabras que le dije a SeñorSíSeñor uno de aquellos días insoportables:
Lo resumiré con unas palabras que le dije a SeñorSíSeñor uno de aquellos días insoportables:
"Tiene narices que, a estas alturas de la película y después de más de treinta años, tenga que decir que me trata mejor tu madre que tu hermana. Con todo lo que ha llorado en mis hombros cuando la conocí por el comportamiento de tu madre y ahora ella me hace a mí lo mismo."
Pensaba que, cuando acabara el mes de agosto me vendría a mi casa a olvidar lo pasado y sufrido pero, hete aquí, que me esperaba una sorpresa...
Le han diagnosticado a mi cuñada, cáncer de colon.
Así, tal como suena.
Dentro de unos días le dirán cuándo la operan así que, allí me voy de nuevo en breve. Y, como en octubre estará convaleciente, tendré que quedarme más y más porque, mi suegra (de nuevo ella), que también fue operada de cáncer de mama hace un año, tiene sus revisones y pruebas durante todo ese mes.
No le deseo nada malo a nadie. Pero, me pregunto:
¿Merece la pena aguantar todo esto por un hombre que siempre le tienes que estar recordando que necesitas que te toquen?
Durante todo este tiempo, a pesar de la situación tan desagradable y de la impotencia que sentía, he sido capaz de observar mucho más que de costumbre y analizar ciertas situaciones ajenas a mi persona. Supongo que, el hecho de haber evolucionado interiormente y de sentirme en gran medida al márgen de sus mierdas, me ha ayudado a darme cuenta de que, con la familia que tiene, SeñorSíSeñor no puede ser de otra manera. Bueno, podría si él quisiera pero para quererlo, tendría que reconocer y aceptar una realidad que no está dispuesto a asumir. Su familia es sagrada y punto.
Me siento desfondada, agotada, exhausta... y hay que seguir. ¿O no? Sí, hay que seguir. Por muchos motivos. En realidad, si dejo a un lado el cansancio, no estoy tan mal. Y si lo comparo con años anteriores, estoy estupendamente...
Me siento desfondada, agotada, exhausta... y hay que seguir. ¿O no? Sí, hay que seguir. Por muchos motivos. En realidad, si dejo a un lado el cansancio, no estoy tan mal. Y si lo comparo con años anteriores, estoy estupendamente...
Los recursos que he ido aprendiendo de la mano de Olga, me están ayudando mucho.
Bueno, quería venir a contártelo.
Laia.
P.D. Lo antes que pueda, responderé al comentario que "Otra yo" me dejó en la entrada anterior. He querido hacerlo durante todo este tiempo pero, como sólo disponía del portátil de SeñorSíSeñor, no quería dejar reflejada la dirección de este blog que, como sabes, es secreto.
jueves, 21 de enero de 2010
Preguntas...
Queremos mimarlo y que crezca honrado y sensato...
No queremos vileza ni tampoco injusticia.
¿Sabremos cuidarlo como se merece?
Lo que estamos viendo en estos primeros días de enero, no es muy bueno...
¿Por qué no lo intentamos?
Llenemos nuestro corazón de la fuerza del Universo: AMOR.
Y no hablo de memeces, hablo de solidaridad, de justicia, de lealtad, de honradez, de empatía...
¿Seremos capaces de sacudirnos tanto materialismo de encima para hacerlo?
Laia.
viernes, 24 de octubre de 2008
Los barrotes del dinero...
Mucho tiempo sin venir a hablarte... y es que, muchas cosas han cambiado... sobre todo yo... nada es igual... sobre todo yo... han mejorado, pero sobre todo, yo... y en este mundo convulso y peligroso, me siento más segura y más persona... la gente sigue igual o al menos lo parece, pero yo he crecido... mi altura es la misma pero mis alas son más largas... mi cuerpo sigue gordo, pero me gusta lo que veo... el espejo me refleja más guapa por dentro y más paciente, más joven y más tolerante, más comprensiva y con más conocimiento de mi presente... el mundo sigue girando entre barrotes de pobreza y quiebras de dinero... el mundo sigue su paso hacia la liberación, espero... unos y otros conforman ése mundo financiero y lloran para que los apoyemos y los avalemos... mientras, yo me siento mejor y mucho más fuerte... sin embargo, ¿qué estámos haciendo con el mundo? El planeta está dándo la vuelta y, con las patas puestas para arriba, grita por un vuelco humano y justo... mientras, mis días se llenan de paz y de sosiego... SeñorSíSeñor ha dejado de ser el centro...
Laia.
lunes, 8 de septiembre de 2008
Ahí estoy, con la puerta medio abierta...
Te dije que te contaría, pero no lo he hecho... SeñorSíSeñor volvió de sus vacaciones el domingo pasado y cuando llegó, lo primero que hizo fue darme un abrazo... una congoja atacó mis cuerdas vocales y me acurruqué en él... casi lloré... pero intenté no perder la calma con la idea de no alterar mi equilibrio y mantener una mirada prudente ante lo que estaba pasando y lo que iba a pasar... ¿podía confiarme? La despedida fue fría y amarga al menos para mi pues, me negué a darle ni siquiera un beso... en las tres semanas que estuvo fuera de casa, me mandó casi todos los días un mensaje con el móvil, a los que, sinceramente, en su mayoría no contesté. Han pasado las horas y sigo sin confiarme... tengo la convicción de que, si lo hago, recibiré más disgustos... y no quiero... me niego... por eso, me mantengo tranquila pero seria. Si hay que reír se ríe una a ver si me explico, pero con mesura... no quiero los vaivenes de un tiovivo... no quiero hoy arriba y mañana abajo... no, me niego...
Esta actitud mia puede que esté recortando su comportamiento pues quizás venía preparado para mis exigencias y a tener que esforzarse más pero, no puedo hacer otra cosa...
Lo que sí voy a cambiar desde ya, es mi hora de acostarme y de levantarme. Me iré a la cama con él y me levantaré después de haber dormido ocho horas. Hoy ya no lo he cumplido pero a partir de mañana, así será.
Laia.
La vida como una tela de araña...
Vida tranquila y ociosa en su justa medida... vida serena, estable y responsable. Vida vivida con ansias de vida. Esta noche estoy triste. Y no por SeñorSíSeñor que, desde que ha vuelto de sus vacaciones, está algo distinto, más ponderado en el trato e incluso, un pelín cariñoso...
La tristeza me viene por el dolor que siente mi hija pequeña, por su inestable situación emocional y por el peso del compromiso que ha asumido mi hija mayor que, después de haber protagonizado ella misma conflictos varios allá por su infancia y adolescencia, se siente con fuerza para mediar y dar cariño. Vida, sí, vida interrelacionada con más vidas y con más almas llenas de pánico y sin timón.
Un día, cuando los años hayan pasado y miremos hacia atrás, sonreiremos con nostalgia de un tiempo que perdimos entre rencillas y melancolías.
Una tela de araña brillante de amor sí, pero que te atrapa de igual manera y que genera miedos y desesperación.
Ya estoy más tranquila.
Gracias por estar ahí.
Laia.
sábado, 16 de agosto de 2008
Una llamada...
no me había dado cuenta pero sí, espero una llamada atenta y cercana, con el interés de querer saber cómo me encuentro y si le echo de menos... no dejo de sorprenderme a mi misma... soy cabezota y soy bastante absurda, lo sé... te lo cuento para oírmelo decír... para enfrentarme a mi propia estupidez... no la he recibido, claro, ¿para qué? pero me manda algún mensaje con el móvil cada dos días aproximadamente... supongo que ése es el esfuerzo al que puede someterse a sí mismo... pero en realidad, lo que yo pienso es, que ése es el esfuerzo que según él me merezco...
Hoy hemos comido mis sobrinos y yo en casa de mi hija mayor. Ha sido agradable. Como me duele mucho la espalda y la cadera, me estiré en su cama para descansar y acabé dormida como un lirón y es que, en cuanto consigo la postura cómoda que me libera del malestar, me quedo sopa en segundos... arrastro tanto sueño... ahora son más de las cinco y media de la madrugada y no tengo ganas de dormir pero, como empiezo a sentir molestias de nuevo, me iré a la cama en breve...
Laia.
viernes, 15 de agosto de 2008
Como las olas...

Como las olas, es la vida: con su fuerza e intensidad van trayendo y llevando aquello que al parecer, el azar nos depara...Pero, ¿es el azar, el destino, o hay algo más? Hoy toca sosiego... hoy, los hados han sido generosos conmigo y me han regalado un día tranquilo... ya no hace calor sino más bien, las temperaturas han bajado mucho para ser agosto. Van pasando cosas, cosas que no entiendo y que quizás nunca llegaré a entender pero, la vida va pasando con su fuerza y con su intensidad.
Mañana, día de la Virgen, es festivo en España. No hay casi gente por la calle y los pocos que hay, van y vienen a su destino con prisas. Las tiendas cerradas, las cafeterías cerradas... ésta quincena, es vacacional. Me maravilla observar cómo la gente vive con ilusión ésta etapa del año. No importa a dónde vayan ni con quién, lo que les sirve para recargar las pilas es salir de su rutina, de sus casas... de sus vidas... para experimentar nuevas situaciones, fantasear con circunstancias mejores, pavonearse de supuestas realidades al no tener testigos que puedan frenar sus pretensiones y chulerías... ésos son los veraneantes que, cuando vuelven, se empotran contra su autentica realidad... ¿por qué la gente es tan orgullosa? ¿Por qué necesitan engañar y falsear su vida? Lo que somos y lo que tenemos es algo de lo que deberíamos sentirnos satisfechos y no querer aparentar lo que no somos...
El verano se acaba... la rutina está a punto de empezar... el mes de octubre está cerca, y empiezo a sentir un poco de miedo: ¿sabré o podré iniciar el cambio final de esta etapa?
Laia.
domingo, 10 de agosto de 2008
Pongo las manos con cuidado...
Pongo las manos para no caer ni resbalar... pongo las manos con cuidado, sobre todas las superficies que me rodean... busco con tiento el equilibrio, quizá demasiado despacio, pero sigo poniendo las manos con tiento y me aferro a lo que toco y a lo que noto...Mis huellas quedan grabadas, mis dedos dibujan sin sentido, las formas se desparraman...
El camino sigue limpio aunque yo no lo vea.
Las marcas que mi piel deja sobre la niebla, quedarán para siempre en el archivo sustancial de la propia tierra y siempre habrá una pizca de mi ser sobre su faz... un poquito de mi pelo, un ligero desvelo... la esencia de una lágrima que cayó cuando vivía... al igual que hoy, sé que yo miro y toco y siento lo que a alguien se le cayó sin saberlo...
Laia.
No hay dolor que cien años dure...
Con mis gafas verdes y mi pelo corto, si lo pintamos de rubio y le ponemos unas cuantas arruguitas a ésta cara, podría ser yo... por la mirada abierta, por el cuaderno en la mano, por las uñas pintadas... pero, me falta la garra que se vislumbra detrás de esos ojos grandes. Me falta la astucia del audaz, la decisión del que se siente seguro. Mi color preferido es el verde y los tonos de este dibujo son para mi, un estímulo para la paz y la claridad de mente... voy recuperando la estabilidad de poquito en poco y ya me siento mejor... estoy llena de proyectos que, no podré alcanzar totalmente pero, lo que me importa, es que están ahí... despacio, iré haciendo...
Mis sobrinos han llegado hoy. No esperaba disfrutar de ellos así que, ha sido un regalo.
Aunque me siento cansada y tengo un impertinente dolor en el costado derecho, estoy segura de que será estupendo pues, no hay dolores, que cien años duren...
Laia.
No hay moros en la costa... (dicho popular español desde hace siglos)
No hay moros en la costa... se han ido a su isla, a su desierto, a su oasis... están en sus haimas, comiendo sus comidas, afianzando sus pies en su tierra... hablando sus lenguas, riendo sus gracias, disfrutando sus fiestas...No hay moros, ni en la costa ni en el castillo...
El castillo no está vacío, suena el arpa con la suavidad de las manos que lo miman... no hay flechas dirigidas en las almenas, no hay arcabuceros medio dormidos por la espera... no hay llantos ni miserias...
No, no hay moros en la costa. No hay tácticas de defensa, ni tampoco hay ofensivas. No hay olor a pólvora ni ruidos de sables, ni machetes escondidos bajo el turbante...
No, SeñorSíSeñor, no está.
Se fue el viernes, poniendo más distancia por medio...
Laia.
miércoles, 6 de agosto de 2008
Tengo que sobreponerme...
Serenidad... paz interior, templanza, calma, sosiego, aplomo, firmeza, tranquilidad, moderación... quietud... entereza...¿Qué se puede hacer para no oír los sentimientos?
¿Cómo se consigue hacer lo correcto sin dolor? ¿Podré encontrar los trozos dispersos de mi corazón, cuando todo esto acabe?
Tengo que sobreponerme.
Perdona que venga a llenarte de inquietud... pero díje el primer día que vendría a llorar cuando lo necesitara... y así lo estoy haciendo...
Laia.
Cuadro: Las Manos.
Autor: Pepe Parrales.
Como una princesa...
Vas a pensar que no soy fuerte, que no soy capaz de mantener mi postura, que no puedo ser coherente con mis decisiones... lo sé... pero hoy, me siento muy mal... ¿será que consigue hacerme sentir culpable a pesar de todo? A pesar de que sé cómo me manipula, a pesar de que sé que estoy haciendo lo único que puedo hacer. A pesar de que sé que no puedo recuperar algo que en el fondo, nunca he tenido... Hoy me siento mal. Es su cumpleaños. Y el jueves sin falta, se irá con su familia a pesar de todo y de todos... y encima, hoy, que hemos ido de compras para sus vacaciones (pantalones cortos, bañador, camisetas, etc.), he intendado ser amable desde la distancia pero, como nos acompañaba nuestra hija pequeña, él se dedicaba a hablar con ella como si me tuviera miedo, o como si estuviera ¿ofendido? No lo sé. Pero tengo la sensación de haber montado un castillo de invenciones, un cúmulo de malinterpretaciones, como si estuviera paranoica... en el fondo, sé que esa sensación es parte de la manipulación a la que me tiene sometida pero, ¿me estaré equivocando? ¿Me lo estaré inventando todo?
Hemos llevado a mi hija a su casa y a la vuelta, como siempre, en silencio. No mueve ni un dedo para remediar la situación, símplemente la acepta. Ya sé, ya sé que no estoy siendo coherente, lo sé... pero es que, en el fondo, siempre espero una reacción por su parte...
Cuando hemos vuelto a casa, ha hecho la cena como de costumbre en los últimos meses, hemos cenado y después me ha dejado para irse al salón. He pensado que lo hacía porque no le gusta lo que veo en la televisión y, como no se atreve o no quiere decír nada... pues bien, al rato he ido a buscar el teléfono inalámbrico para llamar a mi otra hija y lo he pillado hablando con el móvil, sonriendo y por supuesto, no me ha dicho con quién hablaba. Yo estaba esperando a que se hicieran las doce para felicitarlo (sesenta años no se cumplen todos los días), así que, lo he felicitado sospechando que no era la primera y le he dado un beso. Me ha dado las gracias y un rato después me ha dicho que se iba a la cama...
¿De dónde voy a sacar la lucidez para no seguir haciendo el idiota? ¿Conseguiré hacerme fuerte para estar en mi sitio? Aunque ahora, en este caso, en realidad no tenga razón para haber tomado la decisión que he tomado, ¿no lo merecen las mil cosas que me ha hecho en el pasado? ¿No tengo derecho a decír basta? ¿A no dejar que pase ni un minuto más, desatendida y menospreciada? Y, aunque todo me lo esté inventando, ¿no es lógico esperar que una persona que supuestamente te quiere, necesite aclarar las cosas para que no vayan a peor, para que no se complique aún más?
Todas son preguntas retóricas pues sé las respuestas. Y también sé que ahora, en este momento, me siento insegura, dolida, sola, muy triste y por eso estoy así... pero saber todas esas cosas, no ayuda.
Como una princesa abandonada, así me siento.
Laia.
sábado, 26 de julio de 2008
¿Voy muy lenta?
¿Demasiado?
Tengo la sensación de que voy a pasitos muy cortos, aunque hace unas semanas creía que las cosas se estaban poniendo en su sitio... pero sí, se están poniendo, ¡caramba!
No voy a flaquear ni a dudar un segundo.
Las cosas, van bien.
No van como me gustaría que fueran, pero van bien.
Laia.
Mañana de compras...
Mañana por la mañana me voy con una amiga a Madrid a comprar unas cosas. Temprano. No podré hacer la comida así que, se lo tendré que decir. No creo que ponga ningún problema pues, en el fondo, le gusta hacerse el mártir y, para su machismo, dejarle con el encargo de hacer la comida porque me voy "por capricho" es un motivo para sentirlo. No me importa. En realidad no me importa nada de lo que está pasando, de una forma racional pero, en lo emocional, ¡Dios, como duele romper con el pasado! Pero, si lo miro con más calma, veo que no se puede perder algo que nunca se ha tenido. Ahora, cuando le he pedido que me dejara el ordenador he visto que estaba hablando con alguien por el móvil y, cuando he venido, se ha despedido. No insinúo nada, sólo digo que, sea cual sea la verdad, le encanta hacerse el importante. Ya me gustaría poder decirle que deje de hacer el idiota pero, mi boca está sellada. Para bien y para mal.Laia.
Viviendo el bajón...
Después de la subida... viene el bajón... hoy me siento muy triste. He ido a buscar los billetes para mi viaje y no he podido evitar sentirme sola en el Universo. Sí, ya sé que no es cierto y he de dar gracias a Dios por ello pero, así me he sentido. Hace una semana, como en los últimos veranos, le envié una carta por correo electrónico a SeñorSíSeñor en la que le reiteraba lo mismo de siempre pero esta vez, le digo que no espero respuesta por su parte, que ésto no tiene solución y que si lo que quiere es hacer su vida sin dar cuentas y que yo haga la mía sin "calentarle la cabeza" que muy bien, así sea. En fin, sin reproches pero lamentándome de tantas cosas... y, efectivamente, no ha habido ninguna respuesta por su parte. También le decía que no quiero hablar ni acercamientos ficticios que duran un suspiro para volver a empezar el mismo círculo de siempre, para llegar al mismo punto pero más cansada, más harta y más hundida... y, como digo, su respuesta ha sido el silencio... una vez más. Llevo la semana tranquila asumiendo mi nueva realidad. Pero hoy, estoy muy triste. Como dice el poeta, hoy podría escribir los versos más tristes...Pero ya tengo los billetes en el bolso y sé que me lo voy a pasar muy bien. Tengo el apoyo de mis hijas y de buenos amigos que me quieren. Además, Laura también aportará su propia experiencia para ayudarme a estar más alegre. Bueno, es cuestión de acostumbrarse a mi nueva vida. Y todo no va a ser malo sino más bien, será amable, porque estoy creciendo y poniendo los cimientos para vivir intensamente los años que me quedan. ¡Que espero sean muchos! Jejejejeje.
Voy a dejarme llenar de esta pena para aceptarla y después poder superarla. Tengo que conseguir poner una sonrisa en mi cara pues, cuando entro en casa, la pierdo.
Laia.
domingo, 13 de julio de 2008
Un cambio de imágen...
Es como si se hubiera inspirado en mí, jejejejeje, si yo tuviera el pelo rojo, claro...
Me hubiera gustado mucho ser pelirroja, de hecho, cuando era pequeñaja y me miraba las cien pecas que tenía en la naricilla, soñaba que lo era.
Por cierto, ¿te he dicho que llevo rastas en el pelo?
Hace dos años, cuando cumplí los cincuenta, me las auto regalé... no sin grandes discusiones con SeñorSíSeñor, por supuesto.
En realidad solo llevo unas pocas, no es que lleve la cabeza llena pero, para cumplir mi deseo fue suficiente. Sin embargo, ha llegado el momento de hacerme un corte radical. Llevo casi toda mi vida con el pelo largo y, como digo, ha llegado el momento de cambiar.
¡Estoy viviendo!
Laia.
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