
Tengo que sobreponerme a todo esto. Ya le puedo dar respuesta a mis preguntas, ahora se entiende todo. Ya no voy a cerrar más los ojos. Ya no voy a fantasear más con el romántico sentimiento de amar a alguien... un día le amé, sí. Hoy, no le reconozco. Lleva años haciendo lo que quiere. Y ahora, me toca a mi.
Juro, ante tí que me estás leyendo, que a partir de este momento empiezo a liberarme de las ataduras y doy comienzo a la campaña más pragmática que puedas imaginarte. Eso sí, tengo que aprender a controlarme para dejar salir la frialdad de la inteligencia controlada y canalizada.
Laia.
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