http://es.youtube.com/watch?v=YW6Jp9lSjR4
Laia.
Decreto el secreto en mi vida y también el silencio durante el día... y vendré aquí por la noche a gritar, o por la mañana muy tempranito, cuando las hadas aún brillan al pasar... y dejaré que me llenen la piel con chispas de perlados y relucientes sueños... y mentiré por ellas y negaré que existan porque he decretado secreto y silencio... y sólo oirás el eco, el murmullo, el rumor y el resplandor de los latidos del Universo, muy dentro de tu corazón... y el mio...
... pues claro que hay gente normal por el mundo... hoy he encontrado a una... un hombre, argentino para más señas al que le encanta cocinar y nos ha regalado una noche tan agradable y sosegada, tan natural y sencilla y nos ha puesto unos manjares en la mesa tan variados, sofisticados y deliciosos que acabo de llegar a casa y, a pesar de estar zombi porque en dos días he dormido cuatro horas, no quiero irme a la cama sin revivirlo una vez más. Sí, si hay gente por el mundo capaz de hablar con sincera normalidad, sin afectación y sin hipocresía. Sí, por supusto que hay en el mundo personas que saben querer al prójimo y tratarlo con respeto, educación, cortesía y sencillez... ¡pues claro! Y hay gente capaz de querer con suavidad y con ternura.
Reconozco que llevo tiempo dudándolo pero, en noches como esta, en la oscuridad y el silencio de la noche, mientras recuerdo que hay vida más allá de las paredes de mi casa, me reconcilio con el mundo y acepto humildemente que, sí, hay gente que sabe tratar bien a los demás aunque no los conozca de nada y lo hace con sinceridad y sencillez sin importarle tu condición social o tu estatus laboral.
Si, vengo con otro secreto... y es que, no sé si voy a poder con esta depresión... y tampoco sé si es la misma que se ha alargado más de lo que pensaba o bien, es otra, más horrenda que las anteriores... porque en esta, es este momento, estoy a punto de tirar la toalla... ya no puedo más... ni siquiera las cosas que más me gustan me ayudan a sentirme mejor... y es que, no tengo a mi lado a nadie que se preocupe por mi... no tengo a nadier que se esfuerce por ser amable, por darme cariño, por hablarme con dulzura o ternura... no puedo más... no puedo, te lo aseguro, no puedo más... todo anda mal, todo funciona mal, todo esta mal... No puedo adelgazar, no puedo casi moverme por los dolores de lumbago, de los abductores (supongo), de las piernas... todo se reúne en el mismo punto para fastidiarme la vida y mientras, SeñorSíSeñor, tan ufano y tan campante... Si, ya sé que a cada cerdo le llega su san Martín (¿se dice así?) pero, la que está ahora sentada delante de este teclado a las tres de la mañana quejándose del dolor y sin ganas de irse a la cama a pesar del sueño y del cansancio, soy yo... Hoy me he encontrado con un blog especial... es un hombre de Granada que, por motivos familiares, ha pasado por una situación de enfermedad como la mia... en cuanto tenga un poco de ánimos, pasaré a saludarle. Mi querida Olga (mi psicóloga), me dio tareas que hacer a lo largo de esta semana. No sé si las estoy haciendo pero, ¡madre mia la de vueltas que le doy al coco! Tengo que encontrar lo que me lleva a comer de esta forma insaciable, enfermiza y asquerosa... tengo que descubrir por qué me siento tan culpable de algo y qué es eso tan malo que me lleva a hacerme daño, a jugar con mi salud, a poner en peligro mi vida en todos los sentidos...
¡¡¡Hola 2008!!!
| Vendré aunque sepa que no hay nadie al otro lado. Escucharé con atención lo que me dice el silencio para saber cómo transmitirte lo que siento. Miraré como una niña... lloraré como lo hace una niña... esperaré con la inocencia de una niña... ¿Acaso no lo soy? ¡Mamá! ¡Cobíjame el alma que la tengo herida! Si me miro a los ojos puedo reconocer el miedo. |
| Te estoy esperando a tí, para que me leas con cariño aunque no sepas quién soy. Te espero, porque espero la esperanza del que se siente escuchado cuando grita desde la noche... Te espero, para contar con más ahínco las cosas que quiero contar... Te espero mientras escribo el secreto que he decretado y lo hago, desde el silencio... Te espero y cuando te espero, voy escuchando tus pasos lentos y cautos... ¡Te espero! No tengas miedo de mi, acercate y escucha el murmullo de mi vida... compartelo y díme lo que sientes... |
| No me hables. No me mires. No me toques. Olvíame si puedes y déjame beber la vida. No me toques, no me hables, ¡no me mires! No rompas el cristal tallado donde está la sangre que me ha de dar la vida... Tu cuerpo y mi cuerpo nacieron para encontrarse y después, quizás, para mantener el recuerdo de aquel hecho, doblado en algún poro de la piel. No me mires, porque la ilusión anida en mí aunque sé que no puedes verme. No me hables, porque ya sabes que tu código y el mio son incompatibles. No me toques, te lo suplico. Porque tu cuerpo y el mio, nacieron para encontrarse... |
| ¡No puedo respirar! ¡Ayúdame! Tú puedes... ¡Me ahogo! No puedo soportar la suciedad. La mierda del alma. La mierda que se lleva dentro. ¡Auxilio! Caminemos hacia el AMOR. ¡Aire! Compromiso y AMOR. Párate y piensa en la suciedad que llevamos dentro... |
Tira la piedra de hoy,
olvida y duerme. Si es luz,
mañana la encontrarás,
ante la aurora, hecha sol.
Dormido, nuestro cuerpo
es el ancla
que nuestra alma deja
en el fondo del mar de nuestra vida.
Luna! Corona de una testa inmensa, que te vas deshojando en sombras gualdas! Roja corona de un Jesús que piensa trágicamente dulce de esmeraldas.
!Luna! Alocado corazón celeste ¿por qué bogas así, dentro de la copa llena de vino azul, hacia el oeste, cual derrotada y dolorida popa?
Luna! Y a fuerza de volar en vano, te holocaustas en ópalos dispersos: tú eres tal vez mi corazón gitano que vaga en el azul llorando versos!...