
El mundo es sencillo si seguimos las normas: vivir y dejar vivir. Pero, ni los que creen firmemente en el líbre albedrío, son congruentes con lo que sienten pues acaban linchando de alguna manera, al que tienen enfrente.
Mi delito es ser catalana. Ya ves, qué cosas. Y vivo en Madrid. Parece ser que, por lo primero, estoy sentenciada a ser humillada y a no ser considerada como una persona "normal" Y en lo segundo, llevo la penitencia.
¡Qué le pasa a este país nuestro, a esta tierra de todos, que está perdiendo el norte? ¿Cómo, después de tantos años de dictadura, nos exponemos al peligro de caer de nuevo en manos de aquellos que han heredado sus miserias? Quiero vivir en Marte o en Júpiter o en el centro de la tierra... ¿no dícen que allí hay una civilización intraterrestre? Seguro que es una civilización más tolerante que la nuestra... ¿cómo haría para ir con ellos? Qué cansada estoy, qué harta de ver tanta injusticia, qué agotada de sentir el dolor que se podría evitar, qué desilusionada y qué hastiada estoy... necesito una esperanza, necesito un rayo de luz, necesito una ilusión... ya, en este momento... para poder seguir viviendo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario