¿Oyes el sonido profundo de la propia vida?

MENSAJE A MI LECTOR:

Para que encuentres sentido a mis palabras, te sugiero que las leas con el orden que las escribí... consulta el archivo.
Aunque siempre puedes elegir las etiquetas. Tú decides.

Gracias por la visita.

Gracias por la visita.
Vuelve cuando quieras... te espero.

viernes, 22 de julio de 2011

Una noche más...


Noche oscura de verano otoñal...
Frío en las calles, en las plazas, en el interior de las casas silenciosas.
Frío sin escarcha dentro del alma.
Ojos marchitos.
Labios estrechos, cerrados, cansados, de tanto pedir, de tanto hablar...
Cumbres conquistadas para caer después, en un golpe certero de traición.
Sentimientos anestesiados por el dolor.
Búsquedas postergadas... en beneficio de silencios compartidos.
Esperanzas que se niegan a morir desahuciadas.
Conclusiones que no llegan a buen fin.
Recursos agotados.
Oscura noche.
Calle oscura, donde sólo brilla tenuemente una débil farola, a lo lejos... medio disipada y cansina... aburrida de luchar contra las tinieblas de un corazón solitario.
Breves risas han surcado el camino.
Escuetas palabras han dado fuerza a los días, para difuminarse como el humo de un cigarrillo encendido, que se agota sólo, reposando en el más bonitos de los ceniceros.
Nubes matando luz, asolando alegrías.
Oscuridad.
Silencio.
Dolor.
Aceptación.
Humildad.
La explosión de vida que no llega.
Obcecación.
Noche oscura, una vez más, que vengo a compartirla...

Laia.

Todo un año...


Hola.
Mucho tiempo sin escribir.
Casi un año, lejos de éste rincón secreto...
Los acontecimientos han sido muchos y variados, aunque la mayoría no han sido buenos, ya que no parece posible otra cosa en mi vida...
Debo haber nacido para sufrir, para ser idiota, para no aprender... y mira que pongo empeño en conseguirlo, la verdad.
Cuando operaron a la hermana de SeñorSíSeñor, allá por el mes de septiembre del año pasado, y después varios meses aguantando a su madre, me tuve que rendir ante la situación y, como la hija no quería tener cerca a la madre durante los meses de quimio, me la tuve que volver a traer a mi casa.
Yo sé que la hermana, ante una enfermedad tan grave, se tenía que centrar en ella mísma(ya tiene práctica), para superarlo lo mejor y lo antes posible, pero lo que ellos no saben, es tener la misma consideración conmigo.
El total de tiempo compartido con ella, aguantándola y medio muriéndome, ha sido de: un año entero. Y, después de todo ése tiempo, su hija aún creía que, después de acompañar a la madre a una de sus muchas visitas médicas, me la iba a traer de nuevo... y claro, yo la entiendo, porque tener a un ser tan malo como su madre al lado, no lo quiere nadie... ni siquiera ella, que lleva la herencia en la sangre. Pero, me negué, rotundamente, a que volviera a mi casa y, afortunadamente desde hace dos meses ya no la tengo aquí. Ya no me huele la casa a ella. Ya no me la encuentro por las noches en el pasillo dándome un susto de muerte. Ya no la tengo aquí, inventando historias para ponerme a mal con mis hijas... ya no está aquí, para malmeter entre su hijo y yo. Ya no está aquí, para criticarme y maquinar en mi contra.
No voy a seguir hablando de ella, porque no quiero oscurecer más la noche, sólo diré, a modo de conclusión, que es la persona más mala que conozco.
Una persona mala, es un ser que, a sabiendas de que va a hacer daño, se pasa el día buscando la forma de herir y machacar. Y así es ella. Y así se lo dijo su propio hijo en una discusión que tuvieron, justo la noche antes de dejarla con su hija. Le dijo: "Eres tan mala, que cada vez que abres la boca es para hacer daño"
¡Se lo dijo él!
En fin, le dijo muchas más cosas, todas ellas ciertas. Y yo le advertí a él esa noche, que a casa no volvía. Me contestó, que volvería si hacía falta, a lo que yo respondí: "Pues entonces, será ella o yo" Y él me dijo, tranquilamente, que no lo amenazara. Yo le contesté, que sólo le informaba.
Después se puso a dormir.
A día de hoy, y sólo dos meses después de la liberación de sus asquerosa presencia, SeñorSíSeñor, ya ha olvidado todo lo que pasamos y, poco menos, que la defiende.
Hace unos días me dijo, que tampoco me había hecho tanto la pobre mujer... yo me quedé estupefacta... no me lo esperaba, y pensé: "Claro, como aún respiro..." Aunque, si me hubiera muerto, tampoco hubiera reconocido el motivo, por supuesto...
Bueno, bromas a parte (¿broma?), te diré que me sentía tan mal, que no quería ni levantarme por las mañanas. Cuando abría los ojos, y tomaba conciencia de mi realidad, cuando la oía removerse en la habitación o hablando con el hijo, quería volverme a dormir y no desperar en mil años.
A SeñorSíSeñor le dio un cólico. Y ella ni se enteró, porque en su universo sólo existen ella y sus líos y cotilleos. Pero es que, a las dos semanas de perderla de vista, a mi me dio otro. Se lo he recordado, le he dicho que no olvide lo mal que lo pasamos estando ella aqui, pero me contesta que éso es de la edad que tenemos, que no tiene nada que ver con su madre... y yo creo, que cuando acumulas tantas bilis, tienen que salir para que no revientes.
Lo peor de todo, sinceramente, es que, ella llegó a nuestras vidas cuando estábamos en proceso de superar la infidelidad de SeñorSíSeñor. Cuando ya éramos capaces de hablar, y de hablar con sinceridad y podíamos darnos cariño sin sentirnos agredidos. Yo lo vivía con esperanza, porque me creí de verdad, que la oportunidad que me pidió, la iba a aprovechar y que iba a ser consecuente y coherente. Pero todo ha cambiado. Las secuelas que ha dejado entre nosotros la bruja que lo parió, son insalvables. Y es lógico, porque todo un año sometido a la manipulación de un bicho malo, acaba haciendo mella, aunque no quieras. Y no es que lo justifique, pero lo entiendo. Con una madre así, es difícil ser normal para poder comunicarte.
Aquí estamos, un año más, con la urgencia de playa, familia y barco. Y no entiende que yo no quiera ir. No acepta, que yo no quiera estar con ellos. No considera tan grave lo que me hacen, supone que puedo aguantar aún más. Y por mucho más tiempo.
No sé qué va a pasar. Llevamos dos días discutiendo. Las grietas son cada vez más grandes. Los reproches cada vez más ágrios e inesperados.
Te lo contaré.
Un día vendré, y te lo contaré.

Laia.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Mis vacaciones...

Hola.
Hace unos días ya que volví de las "vacaciones" pero aún no he podido recuperarme...
¿Sabes esa sensación de seguir dentro de un tren antiguo después de mucho tiempo?
Así me siento... sintiendo los golpes de las vías en mis huesos...
Dos meses con mi suegra en casa, dos largos meses. No te puedes imaginar qué significa, cuánto quema, de qué forma te vampiriza... es negativa, es pesimista, es un pájaro de mal agüero. Siempre criticando, siempre quejándose, siempre riéndose de alguien...
Es superior a mis fuerzas.
Sí, ya sé que en éstos casos lo fácil es aconsejar, no escuchar lo que dice. Lo sé, pero es prácticamente imposible. Porque no para nunca, nunca...
Es como un rumor que duele y no cesa jamás.
Los dos meses se acabaron, afortunadamente y, a continuación, mes y medio en su casa.
Ésas han sido mis vacaciones. Con un calor asfixiante, sin poder dormir por las noches.
Allí, en un lugar que podría ser idílico y que algunos que conozco lo llaman "el paraíso", he convivido con SeñorSíSeñor, con su señora madre y con su áspera hermana y su marido. Y, si mal lo he pasado a lo largo de los años a causa de mi suegra, ahora tengo la herencia prolongada en su hija.
Durante mes y medio he sido un ser transparente, invisible... aguantando el intento de manipulación al que me quieren someter. Pero no pueden, y eso genera mucha tensión.
No me hablan, no cuentan conmigo para nada y me entero diez minutos antes de que hay que ir a comprar o a visitar a alguien. Y no sirve quejarme, no sirve pedir que me tengan en cuenta... no sirve, les da igual, siempre estamos en el mismo punto. Siempre.
El relato completo sería interminable y muy aburrido.
Lo resumiré con unas palabras que le dije a SeñorSíSeñor uno de aquellos días insoportables:
"Tiene narices que, a estas alturas de la película y después de más de treinta años, tenga que decir que me trata mejor tu madre que tu hermana. Con todo lo que ha llorado en mis hombros cuando la conocí por el comportamiento de tu madre y ahora ella me hace a mí lo mismo."
Pensaba que, cuando acabara el mes de agosto me vendría a mi casa a olvidar lo pasado y sufrido pero, hete aquí, que me esperaba una sorpresa...
Le han diagnosticado a mi cuñada, cáncer de colon.
Así, tal como suena.
Dentro de unos días le dirán cuándo la operan así que, allí me voy de nuevo en breve. Y, como en octubre estará convaleciente, tendré que quedarme más y más porque, mi suegra (de nuevo ella), que también fue operada de cáncer de mama hace un año, tiene sus revisones y pruebas durante todo ese mes.
No le deseo nada malo a nadie. Pero, me pregunto:
¿Merece la pena aguantar todo esto por un hombre que siempre le tienes que estar recordando que necesitas que te toquen?
Durante todo este tiempo, a pesar de la situación tan desagradable y de la impotencia que sentía, he sido capaz de observar mucho más que de costumbre y analizar ciertas situaciones ajenas a mi persona. Supongo que, el hecho de haber evolucionado interiormente y de sentirme en gran medida al márgen de sus mierdas, me ha ayudado a darme cuenta de que, con la familia que tiene, SeñorSíSeñor no puede ser de otra manera. Bueno, podría si él quisiera pero para quererlo, tendría que reconocer y aceptar una realidad que no está dispuesto a asumir. Su familia es sagrada y punto.
Me siento desfondada, agotada, exhausta... y hay que seguir. ¿O no? Sí, hay que seguir. Por muchos motivos. En realidad, si dejo a un lado el cansancio, no estoy tan mal. Y si lo comparo con años anteriores, estoy estupendamente...
Los recursos que he ido aprendiendo de la mano de Olga, me están ayudando mucho.
Bueno, quería venir a contártelo.

Laia.
P.D. Lo antes que pueda, responderé al comentario que "Otra yo" me dejó en la entrada anterior. He querido hacerlo durante todo este tiempo pero, como sólo disponía del portátil de SeñorSíSeñor, no quería dejar reflejada la dirección de este blog que, como sabes, es secreto.

lunes, 21 de junio de 2010

Descubrimientos...

Quiero decirte, amigo lector, que hace más de un año descubrí que SeñorsíSeñor me estaba engañando. Como se podía esperar él lo negó por activa y por pasiva pero, el caso es que descubrí muchos mensajes en su móvil que demostraban lo contrario y, al fin, pude confirmar que no estaba loca, que su comportamiento era el típico de un hombre infiel.
Cuando se destapó todo y hablamos claro, me pidió una oportunidad para demostrarme que me quería y que con quien quería estar era conmigo. Entre otras cosas. Pero siempre argumentando que, contra todo lo que podía parecer, no había pasado nada físico entre ellos, que todo había sido un juego morboso... pero a mi me sigue doliendo el hecho simple y conciso de que, el engaño, es una traición, aunque sólo haya sido a medias... sobre todo, porque fue con una de sus compañeras de trabajo y con la que hemos ido hasta de viajes por el mundo... hemos comido en mi casa todos juntos, en la suya... hemos ido de conciertos y vivido muchas otras circunstancias que, cuando las recuerdo y me veo como una absoluta mema, ignorante de lo que había detrás de las miraditas y de los secretitos en un rincón de la cocina, etc., me entra una soberbia que me es dificil controlar. Son dos amigas del alma, compañeras de trabajo de más de veinticinco años que siempre van juntas a todo y con todos. Sus maridos también, claro, pero los ningunean así que, ellos no son importantes. Pues bien, yo estaba segura de que me estaba siendo infiel con "la otra"
Fue una sorpresa descubrirlo... ¡qué bien supieron hacerlo! Estaba liado con la morena y tonteaba con la pelirroja. ¡Qué tonta he sido!
Todo está tranquilo, aparentemente. No he vuelto a percibir nada raro. Incluso su comportamiento ha cambiado. Ahora es amable, habla, nos reímos, vamos al cine... y el año pasado accedí a volver a pasar las vacaciones con él y, tengo que decir, que me lo pasé muy bien. Estuvo pendiente de mi, salimos a cenar, a comer, de fiestas por los pueblos de los alrededores, a pescar... nos reíamos, charlábamos.
El verano está a la vuelta de la esquina, aunque aún no hace calor. Pero este año tengo dudas y miedos, porque no sé si podré aguantar a su familia tanto tiempo... llevo un mes con su madre en mi casa y pensar que aún me queda el mes de julio y agosto con ella en su propia casa, me tiene muy nerviosa.
Ya te contaré.
Laia.

jueves, 21 de enero de 2010

Preguntas...

Un año recién nacido se acuna en nuestras manos...
Queremos mimarlo y que crezca honrado y sensato...
No queremos vileza ni tampoco injusticia.
¿Sabremos cuidarlo como se merece?
Lo que estamos viendo en estos primeros días de enero, no es muy bueno...
¿Por qué no lo intentamos?
Llenemos nuestro corazón de la fuerza del Universo: AMOR.
Y no hablo de memeces, hablo de solidaridad, de justicia, de lealtad, de honradez, de empatía...
¿Seremos capaces de sacudirnos tanto materialismo de encima para hacerlo?

Laia.

jueves, 4 de junio de 2009

En mi pasado, por un día...

Después de mucho tiempo, aquí estoy de nuevo, con calor y de madrugada... espero que sigas ahí, lector amigo, para recoger mis palabras y mis secretos...
He venido a contarte que mi abuela falleció hace unos días. Fui a su entierro, por supuesto, y allí me reencontré con familiares y amigos que hacía más de veinte años que no veía.
La tristeza de su pérdida flotaba en el aire y en los corazones de todos pero, en el fondo, teníamos la sensación de que, por fin, ya estaba descansando, pues sus últimos años fueron muy duros. Pero, no sólo la pena de su muerte bullía en mi mente. Y soy consciente de que puede parecer bastante superficial lo que voy a contarte... y me va a costar mucho hacerlo...
Cuendo volví hace unos días al pueblo donde la enterraron, no sólo me reencontré con esos familiares y amigos de los que hablo, también pude saludar a un antiguo noviete y, cuál no sería mi sopresa, al ver en su mirada aquella misma chispa brillante de hace más de treinta años, cuando nuestros ojos se clavaban el uno en el otro buscando la cercanía. Su madre no me reconoció, tuve que decírle quién era. Pero él, sí. Los dos hemos hecho nuestras vidas al márgen de aquellas ilusiones de antaño, pero supe, que algo había quedado entre su piel y la mia de todo aquello que habíamos sentido. Yo era una muchachita pequeñita, delgadita, guapetona y sobre todo simpática. Y tenía muchos pretendientes, que era como se llamaba entonces a los chicos que querían casarse contigo... pero elegí a SeñorSiSeñor como marido...
Tuve que asumir que, sabiendo que al entierro de mi abuela iría casi todo el pueblo, sería para mí muy duro pues, cuando dejé atrás aquél lugar, dejé admiración y deseo en la mente y en el corazón de muchos de aquellos amigos, novios y compañeros que, al volvernos a ver, descubrirían que me había convertido en una señora gorda y vieja... con ojeras... en fín...
Me sentía mal por tener esos sentimientos pues lo trascendente era la muerte de mi abuela pero, no podía dejar de pensar en ello.
La mirada de aquellos ojos pequeños de color castaño, con su chispa del pasado aflorando, me reconcilió conmigo mísma. Además, SeñorSíSeñor, me dio el cariño y el respaldo que necesitaba...
Me he enfrentado a mi pasado, algo que necesitaba para encarar mi vida desde la nueva perspectiva en la que me encuentro pues, durante todo este tiempo que no he venido a contar secretos, han pasado muuuuuuuuuchas cosas. Algunas muy malas pero otras, buenas.
Todo eso, te lo contaré otro día.
Lo prometo.
Laia.

viernes, 24 de octubre de 2008

Los barrotes del dinero...

Mucho tiempo sin venir a hablarte... y es que, muchas cosas han cambiado... sobre todo yo... nada es igual... sobre todo yo... han mejorado, pero sobre todo, yo... y en este mundo convulso y peligroso, me siento más segura y más persona... la gente sigue igual o al menos lo parece, pero yo he crecido... mi altura es la misma pero mis alas son más largas... mi cuerpo sigue gordo, pero me gusta lo que veo... el espejo me refleja más guapa por dentro y más paciente, más joven y más tolerante, más comprensiva y con más conocimiento de mi presente... el mundo sigue girando entre barrotes de pobreza y quiebras de dinero... el mundo sigue su paso hacia la liberación, espero... unos y otros conforman ése mundo financiero y lloran para que los apoyemos y los avalemos... mientras, yo me siento mejor y mucho más fuerte... sin embargo, ¿qué estámos haciendo con el mundo?
El planeta está dándo la vuelta y, con las patas puestas para arriba, grita por un vuelco humano y justo... mientras, mis días se llenan de paz y de sosiego... SeñorSíSeñor ha dejado de ser el centro...
Laia.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Sonrisas y ternura...

Que la felicidad te llene de sonrisas y ternura...
Laia

Ahí estoy, con la puerta medio abierta...

Te dije que te contaría, pero no lo he hecho... SeñorSíSeñor volvió de sus vacaciones el domingo pasado y cuando llegó, lo primero que hizo fue darme un abrazo... una congoja atacó mis cuerdas vocales y me acurruqué en él... casi lloré... pero intenté no perder la calma con la idea de no alterar mi equilibrio y mantener una mirada prudente ante lo que estaba pasando y lo que iba a pasar... ¿podía confiarme? La despedida fue fría y amarga al menos para mi pues, me negué a darle ni siquiera un beso... en las tres semanas que estuvo fuera de casa, me mandó casi todos los días un mensaje con el móvil, a los que, sinceramente, en su mayoría no contesté.
Han pasado las horas y sigo sin confiarme... tengo la convicción de que, si lo hago, recibiré más disgustos... y no quiero... me niego... por eso, me mantengo tranquila pero seria. Si hay que reír se ríe una a ver si me explico, pero con mesura... no quiero los vaivenes de un tiovivo... no quiero hoy arriba y mañana abajo... no, me niego...
Esta actitud mia puede que esté recortando su comportamiento pues quizás venía preparado para mis exigencias y a tener que esforzarse más pero, no puedo hacer otra cosa...
Lo que sí voy a cambiar desde ya, es mi hora de acostarme y de levantarme. Me iré a la cama con él y me levantaré después de haber dormido ocho horas. Hoy ya no lo he cumplido pero a partir de mañana, así será.
Laia.

El Real Monasterio... (2)

Aún suenan en mi cabeza de una forma mágica, las notas que brotan del órgano en ese coro de muchos siglos... aún veo a la monja subir la angosta y empinada escalera para acceder a él...

Lástima que este vídeo no tenga como música de fondo, sus rezos en gregoriano...

Aunque es de mala calidad, aquí te dejo la inauguración del Museo de Telas del Real Monsaterio de Las Huelgas. Hay pocas cosas pero son muy interesantes.
Laia.

El Real Monasterio... (1)


Éstas son las primeras imágenes que tuve el placer de ver cuando me levanté, mi primer día en el Monasterio. Es difícil explicar que, no buscando respuestas de fe, encuentre tanta Paz entre estas paredes. Es difídil conciliar mis ideas religiosas con algunos discursos que se oyen en boca de las maravillosas monjitas que, con toda sencillez y humildad, promulgan cada día.
¿Cómo decírles que, cada una de sus palabras y buenas intenciones, cada uno de sus deseos para con el prójimo, cada sacrificio, cada oración y cada esperanza, son patrimonio de la Humanidad y se pueden pronunciar y hacer desde cualquier otra religión?
¿Cómo explicarles que, su dogma de fe, no es único en el mundo?
Digo todo esto porque, dos días antes de mi marcha, llegaron una madre y una hija, típicas tópicas ciudadanas de Madrid con sus peculiares actitudes y con una mentalidad propia de principios del siglo pasado. Y no pude por menos que sorprenderme ante su convicción de que su forma de ver la vida es, ni más ni menos, que la única digna y decente forma de ver la vida...
Así son: únicos en el mundo.
Los seguros, los convencidos, los iluminados, los llamados a la fe católica...
¿Por qué en España, los cristianos han de ser católicos, apostólicos y romanos?
No quiero que me entiendas mal, ante todo, soy respetuosa absolutamente con las creencias de los demás pero, si añadímos que fuí educada desde la religión no militante, chirrían dentro de mi los aspectos intolerantes de algunos integrístas, en este caso, católicos.
Mi respeto y mi cariño más afectuoso para esas mujeres que llevan hábito y que rezan en gregoriano. Ellas sí viven serenas y saben que hay mil maneras para llenar el espíritu y que, para llegar a nuestro Dios, el que cada uno de nosotros lleva dentro, todos tenemos nuestro propio rítmo y andamos por nuestro propio camino.
Así son de generosas y así viven la caridad.
Sé que no leerán estas líneas pero tengo que decírlo:
Gracias a toda la Comunidad por acogerme y quererme.
Y gracias por el agua del Jordán que cada noche bendecía nuestras cabezas al terminar Completas.
El Monasterio visto desde el banco donde me fumaba los cigarritos antes de la comida.
Se respira el paso del tiempo en cada suspiro de aire que mueve las nubes, siempre peregrinas y bonitas.
Laia.

La vida como una tela de araña...

Vida tranquila y ociosa en su justa medida... vida serena, estable y responsable. Vida vivida con ansias de vida. Esta noche estoy triste. Y no por SeñorSíSeñor que, desde que ha vuelto de sus vacaciones, está algo distinto, más ponderado en el trato e incluso, un pelín cariñoso...
La tristeza me viene por el dolor que siente mi hija pequeña, por su inestable situación emocional y por el peso del compromiso que ha asumido mi hija mayor que, después de haber protagonizado ella misma conflictos varios allá por su infancia y adolescencia, se siente con fuerza para mediar y dar cariño. Vida, sí, vida interrelacionada con más vidas y con más almas llenas de pánico y sin timón.
Un día, cuando los años hayan pasado y miremos hacia atrás, sonreiremos con nostalgia de un tiempo que perdimos entre rencillas y melancolías.
Una tela de araña brillante de amor sí, pero que te atrapa de igual manera y que genera miedos y desesperación.
Ya estoy más tranquila.
Gracias por estar ahí.
Laia.

martes, 2 de septiembre de 2008

Bonitos sueños...

Felices sueños.
Laia.

El corazón acelerado... mañana te cuento...

Bueno, quiero dejar también esta otra canción...

Hoy va de Nancy Sinatra...
Mi corazón hace: Bang Bang.
Laia.

Prometo pasarlo estupendamente...

Me despido por hoy con esta canción...

Las botas las tengo puestas... ¡y son para caminar!
Adelante y, para atrás, ni para coger impulso...
Lo prometo. Y tú, estás como testigo.
Laia.

Hoy es mi cumple...

Hoy es mi cumple...
Son cincuenta y dos...
Sobre las siete y media aproximadamente de la tarde, mi madre me parió con mucho dolor y esfuerzo... y parió a una niñita pequeña y muy delgadita que siempre tuvo problemas para pesar lo que debía...
Ahí empezó mi vida... en Berga, una tarde de septiembre, mes lluvioso y con tormentas que ha marcado mi vida. Para bien, por supuesto.
Si podéis, visitadlo, es un lugar con encanto y magia.
Allí tenemos una convicción:
El que va, se queda. Y, la estancia, siempre hace que aflore lo que llevas dentro a la enésima potencia. Así, el que es bueno se hace más bueno y, el que es malo, también se hace mucho más malo. No hay medias tintas. Y, si no tienes más remedio que marcharte, siempre vuelves... siempre.
Estoy contenta:
Hoy es mi cumple...
Laia.

Ya he vuelto... objetivo cumplido...

Ya he vuelto... objetivo cumplido: mi viaje a Burgos ha sido inmejorable.
=======oO0O0=======
Junto a la puerta que da entrada a la Hospedería, a éste lado de una verja que los de Patrimonio ya habían cerrado a las ocho y media de la noche, mirando al mundo desde una clausura voluntaria y sentada sobre un escalón con muchos siglos, fumando un cigarrillo casi a escondidas y mientras esperaba una tertulia que prometía lo que no fue, ésto era lo que mis ojos contemplaban...
Una visión apacible y misteriosa arropada en el silencio de un monasterio arraigado en un pasado muy lejano y que, gracias a la gestión de las monjas, es un lugar con encanto y magia, que cobija al peregrino y al solitario, al que busca nuevas experiencias y a todo aquél que quiera llenarse de PAZ y serenidad.
Esta imagen se quedó grabada en mi retina la última noche que pasé allí...
La tertulia fue agradable e interesante y el descanso que vino después, gratificó mi cuerpo y mi mente. Y mi espíritu.
Ya he vuelto.
No tengo tiempo para contarte mucho pero, en cuanto pueda, vendré a compartir contigo algunas cosas que han pasado en estos días y también el reencuentro con SeñorSíSeñor...
Cosas que, por fin, no son malas. Cosas bonitas, emotivas, emocionantes, sorprendentes...
Mañana si puedo, te cuento...
Laia.

domingo, 24 de agosto de 2008

¡Hasta la vuelta...!

¡Hasta la vuelta!
Laia.

Piensa en mi...

No te dejo... sólo te digo "hasta muy pronto"

Canción hermosa donde las haya...
Si puedes, piensa en mí un poquito... estoy segura de que me llegará...
Laia.

Bonitas flores para decír, hasta pronto...

Te dejo unas bonitas flores de despedida...
Dentro de una semana, cuando vuelva, te contaré cómo me lo pasado.
Estoy deseando llegar y sentarme en aquél espectacular coro y oír a las monjitas rezar en gregoriano, es maravilloso.
Tienen unas voces preciosas.
Y es una suerte que, independientemente de la fe que uno tenga o incluso, no creyendo en ningún dios del Olímpo, haya alguien que consagre su vida entera para rezar por TODOS nosotros.
Al mundo le hace falta mucha espiritualidad...
Eso creo yo, al menos...
Laia.