¿Oyes el sonido profundo de la propia vida?

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sábado, 2 de junio de 2012

Gracias a las luciérnagas...

Luciérnagas que iluminan los recuerdos capturados en un corazón infantil...
No me gustaba tocarlas. Cualquier cosa con el aspecto o la textura de un gusano, me sigue horrorizando.
Pero por las noches, a la luz del cielo veraniego y oliendo a jazmín, mi abuelo y yo nos quedábamos quietos y en silencio junto al pozo, para que ellas, las luciérnagas, supieran que ya podían sentirse cómodas y seguras...
Mi abuelo dormitaba y yo, mantenía los ojos bien abiertos para descubrir dónde empezaba la primera a encender su mágica luz verde...
- ¡Abuelo, abuelo! Que ya...
- Sssshhh... que las vas a asustar...
Me callaba de nuevo, claro, mientras él se volvía a dormir y yo mentalmente y sin hacer ruido, las iba contando despacito para no equivocarme.
La Naturaleza hacía magia con los niños de mi generación a través de sus padres o de sus abuelos.
Fue bonito seguir la tradición entrañable de no asustar a las luciérnagas.
El hecho de compartir el silencio de la noche oliendo a jazmín, me enseñó a canalizar la ternura a través de la piel...por eso hoy, soy una niña mayor, pero emocionalmente sana.
Gracias a las luciérnagas...

Laia.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Manos...

Hoy he visto la foto de una pareja amiga en la que bailan con ilusión en el día de su boda. Están ajenos al fotógrafo pero pendientes de sus amigos y familiares, que los rodean con cariño mientras ellos inician su primer baile de casados...
Miro la foto con una sonrisa dibujada en la cara porque, no hay duda, que son dos personas entrañables. Repaso la ropa y los veo guapos. Observo a los invitados y los veo felices. Hay gente con sombreros haciendo muecas y alguna chica arreglándose la falda; hay algún extraviado con el vaso lleno y otros con el vaso vacío y con los ojos cargados...
Lo que queda de tarta se puede ver allá al fondo.
La foto tiene una panorámica ámplia así que, puedo ver casi todos los rincones del lugar donde están celebrando la fiesta.
La novia, está de espaldas. El novio, frente a ella, tiene la cara girada hacia un lado hablando con alguien que, pese a la gran perspectiva de la imágen, me queda oculto a la visión.
El novio sonríe, se le ve pletórico y exultante. Tiene la mano de su mujer cogida en ése abrazo medio de tango, que hace a las parejas tan cómplices de su pasión... pero más que verlo, lo adivino, queriendo comprender la intimidad de los que se aman siendo aún jóvenes.
El vestido de la novia es de calle y de flores discretas. Me gusta. El pelo largo, adorna la parte de atrás del vestido ocultando muchas de las suaves flores.
Me imagino la música. Me imagino las voces, las risas, los consejos envueltos en papel de broma para la vida recién estrenada...
Huelo el humo de los puros, el aroma de las flores, el sudor de los que bailan, el perfume de algunas señoras, los restos apetitosos de la comida, los licores derramados... y me emociono, como si no cupieran en mí más celos, al ver la mano del novio sobre la espalda de la novia...
Su mano grande y sus firmes dedos, atraen a la mujer que ha elegido de entre todas las mujeres, hacia su corazón, hacia su pecho. Mientras mira a otra persona y le habla sonriente, su mano posada en la espalda de la novia, se amolda al cuerpo que ha escogido para querer. La mano no sólo se adapta con la suavidad que requiere el amor sino que, con la misma dulzura, deja el espacio necesario para que el vestido ni se arrugue.
Como el gesto de un director de orquesta que con su batuta va marcando un Allegro ma non troppo; como el movimiento de un bailarín que danza abrazado al aire; como el ademán de un niño que mira unos deditos que no conoce... así posaba el novio su mano sobre la espalda de la novia...
Es ahí donde podemos encontrar mucha de la complicidad que toda pareja necesita para nutrir su intimidad: en ésa mano grande modelando el amor y en ése cuerpo que ama.

Laia.                      

sábado, 26 de mayo de 2012




Gracias por la fidelidad.

Laia.

domingo, 24 de agosto de 2008

¡Hasta la vuelta...!

¡Hasta la vuelta!
Laia.

Bonitas flores para decír, hasta pronto...

Te dejo unas bonitas flores de despedida...
Dentro de una semana, cuando vuelva, te contaré cómo me lo pasado.
Estoy deseando llegar y sentarme en aquél espectacular coro y oír a las monjitas rezar en gregoriano, es maravilloso.
Tienen unas voces preciosas.
Y es una suerte que, independientemente de la fe que uno tenga o incluso, no creyendo en ningún dios del Olímpo, haya alguien que consagre su vida entera para rezar por TODOS nosotros.
Al mundo le hace falta mucha espiritualidad...
Eso creo yo, al menos...
Laia.

Me voy...

Me voy por una semana. Ya te había dicho que tenía reservada habitación en el Monasterio de Las Huelgas Reales de Burgos... pues mañana a las diez en punto sale el tren. Espero cumplir el objetivo que llevo: descansar, descansar y descansar. Y ser LIBRE, olvidarme de todo lo que me hace daño y sobre todo, liberarme de tantas prevenciones, precauciones y cuidados para que no se enfade nadie, para que no se ofenda nadie, para que estén contentos o, al menos, lo más cómodos posible... que, menuda idiotez por mi parte pues, haga lo que haga, pocas veces lo consigo...
Pues sí, me voy toda una semana... y aún no tengo hecha la maleta... es más, aún tengo que plancharme alguna ropa que me tengo que llevar... uffffffff, me faltan fuerzas para hacer lo más normal, lo más fácil, lo sencillo y lo cotidiano. ¡Necesito una aventura! Algo que me saque de este impás en el que me encuentro... una aventura, por ejemplo en... ¿Egipto? Jejejejejeje, sería estupendo... alguna vez "caerá" y por supuesto, te lo contaré...
Laia.

domingo, 27 de julio de 2008

¡A pedir...!

¿ Nunca te he hablado de mi amor por Egipto? Puede que no porque los motivos de la creación de este blog, como ya sabes, eran otros. Lo que me pasa con Egipto es algo muy especial, te lo contaré...
No necesito leer sobre Egipto, no necesito conocer hasta los últimos detalles de su cultura, de su historia, de sus faraones... Lo único que necesito es IR... volver "a casa" como vuelves en Navidad a ver a tus padres, a tus hermanos, a tus amigos... tengo la sensación de haber pertenecido a aquella tierra e, incluso, a veces tengo imágenes raras que me vienen a la mente y que, más tarde, cuando veo algún documental o hablo con mi amiga egiptóloga aficionada, le encuentro un sentido lógico desde la intuición. Ya sé que no es una explicación racional pero es lo que siento. Exactamente igual que me pasa con todo lo relacionado con los indios nativos de Norteamérica y con Escocia. El calor me aplasta y me dan miedo los problemas de atentados contra turistas como a todo el mundo, etc. pero, no me moriré sin ir... algo me atrae, algo me llama, algo me espera... tengo que volver...
En Escocia, lugar que tengo la alegría de conocer un poquito, me pasé la mayor parte de los días llorando... y no entendía por qué... era una emoción fantástica, apabullante, muy fuerte y emotiva. Cuando hicimos la excursión a las tierras que defendió William Wallace, no pude ni hacer fotos porque la cortinilla de lágrimas no me dejaba... supe que había vuelto a
un lugar importante en la memoria ancestral de mi alma... algo parecido me pasó en Notre Dame de París. Hasta oí el órgano... ¡no te digo más! Y me hinché a llorar, no podía parar, una congoja me aprisionaba la garganta y casi no podía respirar... después me dijeron que era casi imposible que hubiera oído el órgano pues se usa sólo en momentos muy especiales. En fin, no sé... son cosas que me pasan...
Un sueño conseguido: ir a Escocia.
Segundo sueño conseguido: ir a Jordania (por Petra, aunque la "necesidad" no era la misma)
Me quedan otros dos: ir a Egipto y a una reserva india, a poder ser, cerca de Dakota del Norte.
¿Será por pedir? jejejejejeje
Ojalá se me cumplan...
Laia.