¿Oyes el sonido profundo de la propia vida?

MENSAJE A MI LECTOR:

Para que encuentres sentido a mis palabras, te sugiero que las leas con el orden que las escribí... consulta el archivo.
Aunque siempre puedes elegir las etiquetas. Tú decides.

Gracias por la visita.

Gracias por la visita.
Vuelve cuando quieras... te espero.

viernes, 25 de julio de 2008

Felices y dulces sueños...

Laia.

Hoy, una canción de Raphael...

Una canción muy bonita en la voz impresionante de Raphael.

Este vídeo es parte de una de sus películas.
Raphael, toda una institución musical en España y en el mundo.
Laia.

Otra película dura...

Esta noche quiero dejarte otra sugerencia...

Así empieza "Osama" una película brutal pero que, a mi juicio, hay que ver.
Se trata de la historia de una niña que, para poder sobrevivir en un mundo de hombres, ha de hacerse pasar por un niño.

Es triste, lo sé, pero es la realidad que tenemos en el mundo...
Te la recomiendo.
Y no creas que no me gustan las películas divertidas...
Laia.

¡Más miel!

Hoy, mientras vivía, me dí cuenta que soñaba... y mis sueños dibujaban una cara dura, ancha, casi oscura y con ojos grandes... no tuve miedo...
Hoy, mientras me daba cuenta de que soñaba, viví una extraña experiencia: al poner mis ojos sobre el suelo descubrí, que andaba sobre flores de nostalgia...
Ayer y no hoy, supe sin saber cómo, que las sombras que imagino cuando vivo y cuando sueño, son manchas de cariño que otros me han dejado...
Mañana o quizás después, alguien me dirá dónde encontrar más miel...
Laia.

Un campo de amapolas...

Hoy, en la penumbra de la tarde y escondida tras la cortinilla para refugiarme del sol, soñaba con un barco navegando sobre un campo de amapolas... el timón era el tallo de un geranio, para que apartara las moscas y los mosquitos que vienen a quitarme sangre sin pedirla... la vela, sencilla blanca y olorosa, el pétalo ondulado de una gardenia... el poco viento la movía despacio para no romperla, cosa que el cielo agradecía... en la penumbra de la tarde, soñé que navegaba y el mar ya no me asustaba...
Laia.

Un buen día...

El vicio de escribir me ha traído hasta aquí... las manos vienen solas y los pensamientos se alegran... me encantaría tener un despacho aunque fuera chiquito con una mesa lustrada y lustrosa y una bonita escribanía... ¿ya te he hablado sobre ésto? Puede ser. Pero no me importa repetirlo... me gustaría no escribir en el cuarto de la tele, de la plancha, de los líos y de los enredos... un sitio que solo fuera para mi y para aquellos que yo invitara... donde poner flores en los rincones y amuletos colgando del techo... un sitio de color verde y de color granate, con azul marino y marrones... una burbujita libre de malos rollos y llena de sonrisas y entusiasmo. Un rincón que oliera a incienso, a rosas y con un sillón de orejas que me invitara a la siesta. Donde pudiera juntar y ordenar todos mis libros, que son muchos, para ejercer de bibliotecaria...
Pues sí, aquí estoy, para decirte que he pasado un día maravilloso junto a mi hija.
Te voy a decir un secretillo: le he dado la dirección de este blog para que entre cuando quiera.
No sé qué pensará cuando lo haga pero, ya me siento fuerte y, como lo que he contado aquí, al fin y al cabo, ellas lo han vivido de alguna manera, pues me he decidido a hacerlo.
Supongo que, a no tardar mucho, se la daré también a mi otra hija...
Laia.

jueves, 24 de julio de 2008

¿Cómo quieres que te quiera...? (530)

Son las dos y media de la tarde así que, no es de noche...

Pero aquí estoy, para poner una canción que he descubierto hoy.
Es Rosario Flores...
SeñorSíSeñor se ha ido a comer con sus compinches, una vez más, sin dar ningún tipo de explicación. Yo me voy con mi hija. Ya he recogido la casa, me ducho y me voy.
Laia.

miércoles, 23 de julio de 2008

Besitos...


Si no nos vemos antes, que pases una semana estupenda.
Felicidades a raudales.
Laia.

Dueto sin igual...

¿No es maravilloso ésto? Aún sin saber lo que dicen...

Me pasé la infancia oyendo estas músicas y viendo sus películas...
Laia.

Perfidia...

Una más...

¡Qué bonita!
Laia.

¡Hola...!

Una más... y es que, es difícil parar...

¡A dsifrutar!
Laia.

Otro delicioso sonido...

Otra descomunal canción... otra columna de la música mundial...

Un delicioso sonido que, espero, no haya repetido... jejeje
Empiezo a no recordar los vídeos que he publicado.
Laia

Matilda...

Me encanta esta canción... ufffff

Harry Belafonte era genial.
¡Me gusta muuuuucho!
En muchas partes, como en EEUU, miman a sus ídolos, pero nosotros los castigamos por su éxito, por su vida... no soportamos su actitud de "divos" y los mal llamados y peor formados periodistas de pacotilla que pueblan las tierras de España, se empeñan en sacar todos los trapos sucios que, la inmensa mayoría de las veces, sólo son intimidades que debería quedarse ahí, en la intimidad.
Laia.

Mi Kay...

Como hablo mucho de mi perrita Kay, aquí te la dejo, para que la conozcas.
Ayer empezó con el celo y lleva sus braguitas y su salvaslip y va todo el rato detrás de mí porque no se siente bien. Cuando la recogimos del albergue estaba tan malita, que la llevaba al veterinario y a la clínica en brazos y ella se refugiaba en mí con carita de pena. Si está mal soy su referencia así que, si la veo circular a mi alrededor ya me pongo a temblar...
El resto del tiempo se lo pasa durmiendo. Ahora sí, en la calle, le sale su vena macarrilla, y se enfrenta a todos los perros que se encuentra por grandes que sean.
Cuando la adoptamos tenía más o menos seis meses de los cuales, la mayoría se los debió pasar abandonada en la calle. Aún se pone histérica cuando ve una moto, por ejemplo, o con el palo de la fregona o el tubo de la aspiradora. Antes de abandonarla le debieron dar muchos golpes.
Pobrecita mía.
Laia.

Un bonito rincón de la costa española...

En este maravilloso sitio vive la familia de SeñorSíSeñor, ¿no es una pena que no pueda ir con libertad a disfrutarlo? En este lugar nació él, bueno, para ser más exactos, nació en una aldea que hay hacia el interior a pocos kilómetros, pero todo circula y circulaba alrededor de éste lugar que, a su vez, es una pedanía. Es un rincón precioso al que acuden multitud de extranjeros a pasar las vacaciones y, la mayoría, vuelven para hacerse una casa. Es un puerto pesquero pequeñito en el que, durante unos años, hasta los japoneses han venido a tirar sus redes. Pasar el mes de septiembre allí sería un sueño... pero sobran muchas cosas para poder cumplirlo...
Laia.

Conducir... (517)

Tengo el carnet de conducir hace treinta años y nunca he cogido el coche. Bueno sí, dos veces justo después de aprobar, cuando llevaba el provisional. Fue tan traumático y angustioso llevar a SeñorSíSeñor al lado chillando, dando ordenes contradictorias, criticando, burlándose, asustándome con su actitud... que nunca más lo volví a hacer. Y me encantaba conducir. Me viene en los genes... todos en mi familia conducen muy bien y desde muy jóvenes. Incluso tengo un hermano que hizo rallyes. Te juro que yo también lo hacía estupendamente pero... sin embargo, pensé que, ya que no podía hacerlo con SeñorSíSeñor al lado, lo debía intentar sola y así podría adquirir experiencia en algo que me gustaba tanto. Pero se negó en rotundo a dejarme el coche. Decía que lo necesitaba para ir al trabajo, cosa que no era cierta ya que podía ir perfectamente en el bús o en el autocar que la empresa ponía a disposición de sus empleados. Como seguí insistiendo y no "lo dejaba en paz" un día me dijo gritando que quería estar tranquilo en la oficina, sin miedo a que un día alguien le llamara para decírle que su mujer y su hija estaban en el hospital... ¡tócate los cataplines! Y se puso tan firme y contundente que ya no conseguí nunca tener la decisión necesaria para desafiarle y coger el coche. Me invadió el miedo y la superstición y, como por aquellos tiempos yo creía que él era casi un dios, lo tomé como una advertencia y desistí. Ahora me arrepiento, claro. Y mucho.
Tendré que retomar también este tema.
Laia.

Protagonista...

Me encantaría poder ser la protagonista de esta foto por unas horas. Con ese cielo a punto de descargar una fogosa tormenta, con esos pájaros huyendo a lo lejos y a los que se adivina gorjeando, esas piedras oscuras a causa de los siglos acumulados, ese aire que se respira húmedo y plácido... esa mujer contemplativa y bonita, recogiendo su ropa larga y sencilla...
Puedo imaginar los sueños, los pensamientos y qué clase de esperanza cobija esta mujer en su corazón... me es muy sencillo saberlo...
Sus manos reposan sobre la flada que se mueve por el viento, pero están tranquilas, así como su cabeza erguida y elegante.
Puedo imaginar a quién está esperando.
Quizás su hombre haya muerto muy lejos.
Pero ella, sale a buscarlo cada día mientras vive y disfruta de una naturaleza tan dura.
Oigo el latido de su corazón ante la esperanza...
Laia.

Serenidad...

Vengo a colgar otro deseo.
Estoy sentada es ese banco y encaro la LUZ con la mirada firme.
Siento que la suave fuerza de un sol cansado restablece la médula de mis huesos golpeados.
Un árbol grande y con un bonito lazo casi etéreo es el que cobijará hoy mi deseo.
Un deseo intenso de serenidad me empuja a suplicar a los hados.
Ojalá nos lo concedan.
Laia.

lunes, 21 de julio de 2008

¡Qué bonita canción!

Esta noche, sólo tengo ánimos para compartir esta canción.

Mis deseos más sinceros de felicidad.
Laia.

Sueños...

Sueños acumulados que quieren realizarse.

¡A por ellos!

Laia.